Reseña biográfica


Poeta, pensador y ensayista sirio nacido en Qasabin, en 1930.
Desde los diecisiete años adoptó el seudónimo de Adonis.
Está considerado como el máximo exponente de la poesía árabe contemporánea. En 1954 se licenció en Letras por la Universidad de Damasco, y en 1955, debido a su actividad política como miembro del Partido Socialista Sirio, fue acusado de subversión y detenido durante seis meses. Emigró a Beirut en 1955, se dedicó al periodismo y fundó, en colaboración con el crítico libanés Yusuf al-Jal, la revista Shi’ir de poesía. Viajó a Francia como becario, regresó en 1962, adquirió la ciudadanía libanesa, y se doctoró en Filosofía por la Universidad St. Joseph en 1973. En 1997, en el Festival Struga Poetry Evenings de Macedonia, le fue otorgada la Corona de Oro por su trayectoria literaria. Su obra, caracterizada esencialmente por un fuerte tono social y político, ha sido traducida a numerosos idiomas, ha revolucionado el lenguaje poético desde los años sesenta cuando adoptó el poema en prosa, y ha ejercido una gran influencia en el panorama literario actual. ©
Obra poética destacada:
"Canciones de Mihyar el de Damasco" 1961,
"El diván de la poesía árabe "1964,
"Celebraciones" 1965,
"Libro de las huidas y mudanzas"1965,
"Epitafio para Nueva York "1971,
"El tiempo de la poesía" 1972,
"Introducción a la poesía árabe" 1976,
"Homenajes" 1988,
"La palabra de los orígenes" 1989,
"La poética árabe" 1989,
"El tiempo, las ciudades" 1990
"Crónica de las ramas" 1991

Poemas de Adonis Ali Ahmad Said Esber:
Deseo
Diálogo
El extravío
El viajero
En la sombra de las cosas
Espejo de una pregunta
Espejo del cuerpo del amante
Homenaje a ella
Homenaje a ellos
Homenaje a la soledad
Homenaje al claroscuro
Homenaje al día y a la noche
Homenaje al viento y a los árboles
La herida
La perdición
La única tierra
Las cosas
Las estrellas
Los días
Los siete días
Mi inquietud...
Mis secretos...
Os dije...
Otra voz
Panorama (sueño)
Por mi tierra...
Por última vez
Rostro de mujer
Salmo
Sin que me vean tus ojos

Deseo
Si me abriera sus brazos
un cedro,
entre las arboledas de honduras y de años.
Si me guardara
de las perlas y velas tentadoras.
Si yo tuviera sus raíces,
y se anclara mi rostro tras su triste corteza.
Me haría entonces nubarrones y rayos
en lontananza,
este país de confianza.
Mas todo ramo en las arboledas
de honduras y de años, viviendo yo,
es fuego sobre mi frente,
fuego de fiebre, de perdición,
que devora la tierra que me guarda.
De "Canciones de Mihyar el de Damasco" 1961
Versión de Pedro Martínez Montávez

Diálogo
¿Quién eres tú?
¿Qué luz, bajo los párpados,
te llora?
¿Dónde estuviste?
¡Enséñame lo que has escrito!
Yo no le respondí,
no podía decir ni una palabra.
Había roto todos mis papeles,
por no haber encontrado
estrellas en las nubes de la tinta-
¿Qué luz, bajo los párpados,
te llora?
Dime, ¿dónde estuviste?
Y no le respondí.
La noche era una choza beduina.
Las lámparas,
la gente de la tribu.
Y yo, tan solamente
un sol enflaquecido,
bajo el cual la ancha tierra
había cambiado de sitio las colinas.
Mientras el descarriado se encontraba
con el largo camino.
De "Canciones de Mihyar el de Damasco" 1961
Versión de Pedro Martínez Montávez
El extravío
Perdido, tiro mi rostro al polvo
y a la mañana,
lo arrojo a la locura.
Mis ojos son de yerba y son de incendio.
Mis ojos son banderas y emigrantes.
Perdido, tiro mi rostro al polvo
y a la mañana.
Nazco al fin del camino. Grito.
Y que griten conmigo el camino y el polvo.
¡Qué hermoso es que mi rostro, oh Dios,
se pierda en mí! ¡Qué hermoso que me pierda
yo, colmado de fuego!
¡Oh tumba! ¡Oh final mío
al comenzar la primavera!
De "Canciones de Mihyar el de Damasco" 1961
Versión de Pedro Martínez Montávez
El viajero
He dejado
-viajero.
mi rostro sobre el vidrio de mi lámpara.
Mi mapa es una tierra sin creador.
La negación de todo, mi evangelio.
De "Canciones de Mihyar el de Damasco" 1961
Versión de Pedro Martínez Montávez
En la sombra de las cosas
Yo prefiero quedar en la penumbra;
quedarme en el secreto de las cosas.
Me gusta introducirme en las criaturas.
Errar como una idea.
Extraño como el arte.
Anónimo,
incierto
y olvidado.
Naciendo, nuevamente,
en cada día.
De "Canciones de Mihyar el de Damasco" 1961
Versión de Pedro Martínez Montávez
Espejo de una pregunta
Pregunté y me dijeron:
la rama cubierta de fuego es un pájaro,
y me dijeron que mi rostro era una ola
y el rostro del mundo espejos,
suspiros de marinero y faro.
Y vine.
Tinta era el mundo en mi camino
y cada estremecimiento una frase.
No sabía que entre nosotros
había un puente de hermandad,
de pasos de fuego y profecía.
No sabía que mi rostro
era un barco navegando en una chispa.
De "El teatro y los espejos" 1988
Versión de María Luisa Prieto
Espejo del cuerpo del amante
Cada día, el cuerpo del amante
se disuelve en el aire,
se convierte en perfume,
gira, convoca a todos los perfumes
a que se reúnan en su lecho,
cubre sus sueños,
se evapora como incienso,
vuelve como incienso.
Sus primeros poemas son sufrimiento
de niño perdido en el torbellino de los puentes,
sin saber mantenerse en el agua
ni cruzarla.
De "El teatro y los espejos" 1988
Versión de María Luisa Prieto

Homenaje a ella
...CUERPO-
la más bella morada de la imaginación.
Placer-
resurrección del cuerpo.
...Sus lágrimas-
arroyo en el que navega el deseo.
Mi mirada se pierde en las regiones de su cuerpo.
El mayor océano
es el cuerpo de una mujer enamorada.
Cuando me ve
su rostro se enciende.
Yo soy su fuego interno.
-El corazón del amante está entre sus labios.
El corazón de la amante está bajo su ombligo.
N o, no puede ver en la rosa
más que un cuerpo de mujer.
¿Por qué tu recuerdo no me deja?
Ni el viento me escuchó
cuando dije: te quiero.
Se levanta en su cuerpo,
duerme en el cuerpo de ella.
La línea recta
es círculo en el amor.
El hombre para la mujer es un libro
que ella sólo puede leer con todo el cuerpo.
El perfume es el más bello traje
que puede vestir una mujer.
No entrarás en la noche del cuerpo
a menos que te entregues al sol de la locura.
Para el cuerpo, el presente
es la forma del tiempo.
Sé modesta, lengua.
Sólo el cuerpo puede escribir al cuerpo.
El perfume de mujer es creado:
para ser lecho y falo del aire.
Sueña, sueña-
dice la rosa marchita.
He visto a la mujer
que vio la golondrina
que creó la primavera:
eres tú.
De "Homenajes" 1988
Versión de María Luisa Prieto

Homenaje a ellos
¡QUE VELOZ es la bala!
No obstante, jamás llegará.
Están sentados-
sus pestañas son velas,
sus manos restos de navíos.
De vez en cuando
el cielo envía un ángel para visitarlos
mas éste se pierde por el camino.
Avanzo en su dirección.
Entre ellos, muerta, una mujer a la que amé.
Entre ellos, un niño que se parece a mí.
Aprenden el alfabeto de las olas
para leer las playas.
Tu pálida imagen
relumbra nuevamente en ellos:
¡Salve! Feminidad de la tierra.
Sin embargo...
No veo en sus heridas ninguna rosa
y las estrellas, sobre ellos, permanecen blancas.
Intentó cruzar la calle:
no pudo andar por la sombra
ni pudo andar por el sol
ni halló, entre ambos, camino.
El día se inclina,
el cielo se acurruca
y el sol
se contenta con ser bastón
para el viejo vendedor de fruta.
Se ahoga al recordar.
Se ahoga al intentar olvidar:
es un infierno que se devora.
El humo es tinta
que escribe el tiempo.
Calle-
templo que se apoya en las muletas de sus oraciones.
De las ventanas cuelgan espectros
que no son ni cuerpos ni ropajes.
Preguntad a la silente misa
que flota sobre los escombros.
El tiempo corre a mi lado
en una pesadilla que improvisa el camino.
La ceniza
que ha devorado a los muertos
no se acuerda de ninguno.
El cielo afirma que desciende
y camina entre la gente.
Tal vez sea cierto
mas yo no lo veo.
Con hilos de rosa
amarraban la muerte
y la arrojaban al regazo del agua.
Despojos de figuras en el cuerpo del aire:
son los hijos del Líbano
que embellecen el libro de la tierra
y enmiendan el horizonte.
Si el mar envejeciera
elegirá Beirut como recuerdo.
A cada instante la ceniza demuestra
que es el palacio del futuro.
Desesperado,
hasta el aire se dispone
a tender el cuello a cualquier asesino.
Rebaños de sangre
pastan por la superficie de la tierra.
¿Cómo podrá cicatrizar esa herida?
¿Y cómo podría alumbrarse de otra?
De "Homenajes" 1988
Versión de María Luisa Prieto

Homenaje a la soledad
SOLEDAD - jardín
con un sólo árbol.
Desde la infancia
por este camino vamos
mi amigo el poeta y yo.
¡Qué extraño!
Sus pasos todavía vuelan con el polvo.
Mi amistad es para el narciso.
Mi amor es para otra flor
que no mencionaré.
Sediento
sólo me saciará
un agua que no puedo alcanzar.
El que no tengas secretos
también es un secreto.
Sé ausencia
para permanecer como pregunta.
Amo la lluvia
que ama la palidez de la tierra.
Si no actúas
más que para realizar aquello que deseas,
¡qué ínfimo es lo que haces!
Prefiero la traición de la palabra a la palabra,
que la fidelidad de la piedra a la piedra.
¿Tras la altura el descenso?
No lo creo-
Lo alto lleva siempre hacia lo más alto.
Lo que te dices a ti mismo
se lo dices al otro-
aunque no te lo propongas.
No conozco de lo que conozco
más que mi ignorancia
de lo que aún desconozco.
Dicen: lo fácil es imitar.
¡Ah! Si pudiera imitar al mar.
Siempre olvido lo que poseo
para poder liberarme
de lo que me posee.
El individuo es unidad de lo infinito.
La multitud es el infinito de la unidad.
A veces
el sol no puede alumbrarte
y una vela te alumbra.
Mi deseo- que mi capacidad de deseo
sea mayor que mi capacidad
de realizar mis deseos.
Un hombre solo: un ala.
Una mujer sola: un ala rota.
Saldré de mi soledad
mas ¿para ir adónde?
Me pongo frente al espejo
no para mirarme
sino para asegurarme:
¿de verdad eso que veo soy yo?
El arco iris juró
vagar eternamente
porque perdió su primera casa.
Ayer , al despertarme,
vi al sol frotarse los ojos
en el cristal de mi ventana.
Afirmo que el sol es otra sombra,
mas no tengo pruebas.
Afirmo que la luna es otro fuego-
tengo muchas pruebas.
Mis días pasados tienen una tumba
sin cadáver.
¡Qué extraña es mi memoria!:
Un jardín repleto de toda clase de árboles
y no veo ni un sólo fruto.
Las palabras que conozco se han tomado
en un bosque de tristeza.
A veces siento
que el abismo al que me asomo
no es lo bastante amplio para mis pasos.
Confieso mi error-
creo que era acertado.
Siempre que pregunto
me divido en dos:
mi pregunta y yo-
La pregunta busca respuesta,
yo busco otra pregunta.
¿Por qué aquella noche sentí
que el cielo era la guitarra de la noche
y las estrellas sus cuerdas rotas?
¿Será porque dormí solo?
Ahora sé por qué
alaban, a veces, a las tinieblas
los que no sueñan más que con la luz.
Escucho en las palabras campanadas
que anuncian mi tercer nacimiento.
Todo lo que no he escrito
lo he olvidado.
Y ahora es lo que me escribe.
Escribe-
esa es la vía suprema
para leerte a ti mismo
y escuchar al mundo.
Dale los buenos días a tu camino
si quieres que el sol te acompañe.
Me rebelo contra la llama que me guía.
La llama a la que guío
se rebela contra mí.
Abro un lago para el olvido
y ahogo en él mi historia.
Demasiado tarde
para que seas tú mismo y para saber quién eres-
se te escapó la infancia.
Me das tu rostro,
te doy mis pensamientos.
El rugido es nuestra promesa:
puedes guiarme, mar.
Para ser hermano de la mañana
debes confraternizar con la noche.
¿Qué hacer por este cielo
que se marchita en mis hombros?
Para que ardan en ti los bosques de imágenes
basta con calentarte al fuego del sentido.
Al principio fue la pareja,
luego el primer pecado
que se llamó el solo,
el único.
Así escribiré la palabra pareja,
como si excavara una fuente,
y la pronunciaré
como si fuera a brotar agua.
Todo arde en tomo a él-
fuego en el aire,
fuego en el agua.
¿De dónde viene entonces este frío
que penetra en sus miembros?
Puedes protegerte contra todo
menos contra el tiempo.
De "Homenajes" 1988
Versión de María Luisa Prieto

Homenaje al claroscuro
MUJERES:
nubes que llueven lágrimas.
La vida es el elixir de la muerte.
Por eso la muerte no envejece jamás.
La desesperación tiene dedos
que no recogen
sino mariposas muertas.
Árboles-
pañuelos anudados a las caderas del horizonte
y brotes semejantes a senos.
Gaviotas-
chozas volantes
rodeadas de playas.
La luz no se defiende-,
La luz ataca
o se rinde.
La nube tiene pensamientos.
El relámpago los dicta,
el trueno los transmite.
El mar no sabe bailar
ni dormir
más que desnudo.
Lo extraordinario es lo habitual-
dormido en el lecho de nuestros sueños.
El horizonte tiene muchas caras
con sus correspondientes ojos que lo miran.
La luz tiene muchos cuerpos
mas sólo posee una cara.
Amor- eternidad que dura un sólo instante.
Odio- instante que dura como si fuera eterno.
La norma es siempre
anomalía reiterada.
El mar está en perpetuo éxtasis.
Por eso jamás lo vemos de pie.
Donde estemos, estará el polvo-
incesante encuentro.
Donde estemos, estará el tiempo-
incesante despedida.
La playa usa el tiempo
para permanecer sentada.
Las olas usan el tiempo
para permanecer en movimiento.
El mar no tiene tiempo de conversar con la arena:
está siempre ocupado en componer las olas.
Cielo- sombrero
lo bastante grande para todas las cabezas.
La nieve
es amiga del cansancio,
hermana de la vejez.
La nube no grita
ni habla,
mas lo dice todo.
Si el mar fuera bosque
las palabras serían pájaros.
El polvo es hermano del cuerpo
amigo del alma.
Lo efímero es lo que sorprendes.
Lo eterno es lo que te sorprende.
Todas las criaturas vienen a la muerte
salvo el hombre;
es la muerte quien viene a él.
La desesperación es costumbre,
la esperanza es invención.
La luz más lejana
nos es más próxima
que la oscuridad más cercana-
La distancia, generalmente, es leyenda.
La vida es quien dicta.
La muerte es su fiel escriba.
La alegría tiene alas
mas no tiene cuerpo.
La tristeza tiene cuerpo
mas no tiene alas.
Agua- eterno adolescente.
La piedra canta dormida.
La sombra de la rosa
es otra rosa marchita.
La oscuridad nace de rodillas,
la luz nace de pie.
La rosa es la estación del ojo,
su perfume, la estación del corazón.
El sueño es el único inocente
que no puede vivir
más que huyendo.
Escritura- casa inacabada
para esa familia errante: el alfabeto.
Las rocas no se interesan
por el canto de las aguas.
El invierno se alegra
cuando vuelve a casa
y lee la escritura del otoño.
A veces
le crecen las garras al campo
mientras espera el agua.
La palabra más pura desciende de la boca del cielo.
Aún así la llaman palabra caída.
Voz- alba de la palabra.
El sol tiene una casa
sin camino.
El cuerpo del sol es su luz-
El sol es una mujer desnuda*
aunque esté vestida.
Sí, la luz se prosterna
mas sólo ante otra luz.
El pensamiento siempre vuelve.
La poesía siempre viaja.
El mensaje de la rosa es su perfume.
Nos lo transmite susurrando.
El secreto es la casa más bella
pero no se puede habitar.
La bruma tiene un sólo ojo y un sólo pie
y no tiene manos-
La nube tiene un cuerpo entero.
El mar es un bosque que danza.
La nube es un bosque que avanza.
Ola- guitarra
cuyas cuerdas son las playas.
Los pájaros rechazan cantar
en los campos que ignoran el silencio.
La nube es un libro
que el agua escribe para un sólo lector:
la tierra.
La espuma es la escritura de las olas.
Las playas son las hojas.
La luz es la certeza de la sombra.
La sombra es la ilusión de la luz.
Estrellas-
alfabeto que escribe el espacio.
La luz es un cuerpo
del que no vemos más que los brazos.
El agua es un cuerpo
del que no vemos más que el rostro.
La oscuridad nace paralítica,
la luz viaja desde que nace.
La luz es el cuaderno de la naturaleza,
escribe en él con tinta invisible.
La luz es como el niño en su lecho,
su única arma es su rendición.
El sol repite su luz
que es siempre nueva.
Ceniza- llanto de la llama,
risa del fuego.
Sólo el fuego llora riendo,
ríe llorando.
La mariposa es hilo de luz:
el fuego es su más bello vestido.
El sol nos precede
Sin moverse.
La luz sólo puede dormir
con el camisón de la oscuridad.
El agua es la infancia de la nube.
El desierto se fue lejos por amor al sol.
Así se quemó.
La playa es una almohada
en la que se reclinan las nubes.
El suelo tiene derecho
a confundir la hormiga con el trigo.
El meteoro cae
y la hoja cae.
Mas ¿cuál es su parecido?
¡Oh! Ignorancia de la luna
¡Oh! Su gloria vana.
No sabe conversar con ninguna estrella.
No sabe leer ninguna palabra.
y la luz que se le atribuye
no es más que un traje prestado.
La nube es un traje
que ningún cuerpo puede vestir .
La ceniza tiene siempre mirada de despedida.
El fuego tiene siempre mirada de encuentro.
Dondequiera que el agua se instale
torna el lugar en lecho para tenderse.
Durmiendo, el agua camina.
Inválida, se levanta y trabaja.
Raramente canta el mar:
está creado para danzar.
Olas- misa de voces
que la mar eleva
para saludar al silencio de las rocas.
Ramas- vestidos para cuerpos
que son el propio aire.
Jardín- mujer
cuyo cuerpo es la tierra
y la hierba el vestido.
Hasta cuando se entristece,
el sol no puede vestirse más que de luz.
Oscuridad- tirana que cerca el espacio.
Luz- caballero que lo libera.
Rosa- barco que navega por el aire
con un sólo pasajero: el perfume.
El perfume de la rosa la delata.
Todas las virtudes
Desean para sí tal delación.
Seguro que el propio sol
cuando deja este espacio
se retira a su casa
por equivocación.
Tú, que no amas la poesía-
tu muerte no será bella.
Es una suerte que la luz lea
y no escriba.
Si no, estaría ausente,
embelesada en la lectura de la oscuridad.
¿Es pecado el deseo?
Tal vez- a veces.
Mas el placer
es siempre casto.
*A diferencia del español, la palabra sol en árabe es femenina.
De "Homenajes" 1988
Versión de María Luisa Prieto

Homenaje al día y a la noche
EL DÍA cierra la verja de su jardín.
Se lava los pies y se pone el manto
para recibir a su amiga la noche.
El crepúsculo avanza lentamente.
En sus hombros hay manchas de sangre,
en sus manos una rosa,
casi marchita.
El alba avanza ruidosa.
Sus manos abren el libro del tiempo
y el sol pasa las páginas.
En el umbral del ocaso
el día rompe sus espejos
para conciliar el sueño.
Los días-
cartas que el tiempo escribe a los hombres
sin palabras.
Cada día
el sol alumbra a un niño
llamado mañana.
Su vida dura poco.
Los momentos son olas del tiempo.
Cada cuerpo es una playa.
El tiempo es viento
que sopla del lado de la muerte.
La noche abotona la camisa de la tierra.
El día la desnuda.
Es el alba-
En el balcón las flores se frotan los ojos.
En la ventana
ondean las trenzas del sol.
El día ve con las manos.
La noche ve con todo el cuerpo.
Si el día hablara,
anunciaría la noche.
Apacible es la mano de la noche
en las trenzas de la melancolía.
El invierno es soledad,
el verano migración.
Entre ambos, la primavera es un puente.
Sólo el otoño se adentra en todas las estaciones.
El tiempo es una montaña
donde habitan el día y la noche.
El día asciende,
la noche desciende.
El día no sabe dormir
más que en el regazo de la noche.
La luna vela
en el balcón de la noche.
Se le concedió a mi tristeza
ser una continua noche.
El pasado,
lago para un solo nadador:
el recuerdo.
La luz- vestido
que a veces teje la noche.
El crepúsculo- única almohada
en la que se abrazan el día y la noche.
La luz sólo actúa despierta.
La oscuridad sólo actúa dormida.
Los sueños de la noche son hilos con los que tejemos
los trajes del día.
De "Homenajes" 1988
Versión de María Luisa Prieto
Homenaje al viento y a los árboles
DESNUDO,
el viento se pasea.
Si el espacio llorase,
como pretende la nube,
el viento sería una historia de lágrimas.
Arbol-*
feminidad del viento.
En el polvo toco
los dedos del viento.
En el viento leo
la escritura del polvo.
El camino no puede avanzar de verdad
más que a través de un viento dialogante
con su propio polvo.
El polvo tiene un cuerpo
que no baila sino con el viento.
El aire- único amante
que duerme con el fuego
en la misma túnica.
El viento posa la mano derecha
en el hombro de la rosa
y se mete la izquierda en el bolsillo:
Viento- ladrón de perfume.
El viento no cosecha más que ceniza
y trabaja
como si no conociera más que la siembra.
¡Viento!-
Establo en la ciudad
caballo en la aldea.
...música que viene de árboles
tañidos por el viento.
El sol es más ordenado que el aire.
El aire es más justo que el sol.
El viento no firma
las cartas que escribe.
La lluvia es el bastón del aire,
el aire es el columpio de la lluvia.
Nubes- libros
que el viento desgarra.
Espacio- mar oscilante.
cuyas olas son el aire.
El polvo lee lo que no ve.
El viento dice lo que no sabe.
El viento es el dialecto
en la naturaleza.
La luz es la lengua culta.
Todo tiene un trono donde sentarse,
salvo el viento:
él es su propio trono.
El aire-
único amante
con quien baila la rama
mientras ella se dispone a acostarse
con otro amante.
El fuego dijo: proclamaré a la ceniza albacea.
La ceniza dijo: no escribiré mi testamento.
El viento dijo: yo seré el testigo.
Vientos- cuerpos que caminan
con pies invisibles
como de ángeles.
El viento es la cuerda que flota en el espacio
y es a la vez el artista y la música.
Viento- palabra confusa que murmura
el silencio cósmico.
El viento enseña silencio
aunque no cese de hablar.
El viento está repleto de órganos.
Los órganos estén repletos de gente.
Viento- espiración del espacio.
Danza es el viento
y todas las cosas
salones de baile.
El árbol pregunta a sus ramas
mas le responde el viento.
Árboles...
libros hojeados por el viento.
Cuando el aire se asoma
las ramas compiten
en estirar el cuello.
Humo- siembra
que sólo puede cosechar
la hoz del viento.
Aire- pañuelo de la hierba.
Los árboles tienen sueños
que sólo se despiertan
en la almohada del viento.
Pasos del viento-
campanas que dejan el espacio
en velación perpetua.
Hoy,
triste por el aire enfermo,
la adelfa no ha bailado.
Camino- caravana de rosales
cuyas ramas portan
un palanquín rojo.
La polvareda siempre cambia de forma
para saludar a su amado,
el viento.
Al árbol le gusta entonar canciones
que el viento no recuerda.
Oigo campanas de polvo
colgadas tristemente
al cuello del viento.
Viento- puerto único,
movimiento perpetuo
hacia lo desconocido.
*A diferencia del español, la palabra árbol en árabe es femenina.
De "Homenajes" 1988
Versión de María Luisa Prieto
La herida
I
La hoja dormida bajo el viento
es un barco para la herida.
El tiempo perecedero es la gloria de la herida,
y el árbol que sube por nuestras cejas
es un lago para la herida.
La herida está en los puentes
cuando se alarga la tumba,
cuando se alarga la paciencia
entre los bordes de nuestro amor y nuestra muerte.
La herida es un gesto.
Está en las travesías.
II
A la lengua de timbres asfixiados
yo le otorgo la voz de la herida.
A la piedra que viene de lejos,
al mundo seco, a la aridez,
al tiempo transportado en camilla de hielo,
le enciendo el fuego de la herida.
Y cuando la historia arda en mis vestidos
y las uñas azules crezcan en mi libro.
Cuando le grite al día:
¿quién eres tú?,
¿quién te ha arrojado en mis cuadernos
y en mi tierra virgen?,
notaré cómo brillan en mis cuadernos
unos ojos de polvo.
Oiré decir a alguien:
Yo soy esa herida que comienza a crecer
en tu historia pequeña.
III
Te he llamado nube,
¡oh herida y paloma del adiós!
Te llamé pluma y libro.
Y es ahora cuando empiezo a dialogar
con la lengua hundida
en las islas viajeras,
en el archipiélago de la vieja caída.
Es ahora cuando enseño a dialogar
al viento y las palmeras,
¡oh herida y paloma del adiós!
IV
Si en el país de los espejos y los sueños
tuviera un puerto.
Si poseyera un barco
y los restos de un pueblo.
O una ciudad tuviera
en el país del llanto y de los niños.
Haría con todo ello
una limpia canción para la herida.
Aguda como flecha
que traspasara árboles,
piedras y firmamentos.
Tan tierna como el agua.
Igual que la invasión,
desafiante,
atónita.
V
Llueve sobre nuestros desiertos,
¡oh mundo engalanado del sueño y la nostalgia!
Llueve, y agítanos, a nosotros, que somos
palmeras de heridas.
Y pártenos dos ramos
de un árbol enamorado del silencio de la herida,
de un árbol que vele sobre la herida
con las cejas y las manos arqueadas.
¡Oh mundo engalanado del sueño y la nostalgia!
¡Oh mundo que me cae sobre la frente!,
como la herida dibujado.
No te acerques, la herida
está más cerca que tú.
No me tientes, la herida
es más bella que tú.
Y esa magia lanzada por tus ojos
sobre los reinos últimos
ha sido sobrepasada por la herida.
La pasó, sin dejar una vela seductora,
sin dejarle una isla siquiera.
De "Canciones de Mihyar el de Damasco" 1961
Versión de Pedro Martínez Montávez

La perdición
La perdición, la perdición...
La perdición nos salva y guía nuestros pasos.
La perdición es resplandor,
y el resto, máscara.
La perdición nos unifica con nuestros semejantes.
La perdición cuelga de nuestras visiones
el rostro de los mares.
La perdición es esperar.
De "Canciones de Mihyar el de Damasco" 1961
Versión de Pedro Martínez Montávez

La única tierra
Habito estas palabras vagabundas.
Vivo, y sólo mi rostro me acompaña.
Mi rostro:
mi camino.
Con tu nombre.
Contigo, ¡oh tierra mía!,
que, encantada,
te alargas.
Tú sola.
Con tu nombre,
¡oh muerte!,
¡amigo mío!
De "Canciones de Mihyar el de Damasco" 1961
Versión de Pedro Martínez Montávez

Las cosas
Si atravesara la herida hasta el crimen.
Si camuflara la locura y las banderas,
tendría un sombrero para ocultarme;
tanto en la victoria como en la derrota
violaría el soñar sobre los párpados.
Estaría y no estaría en la tierra.
Pero he vinculado a las cosas
mi rostro, mis honduras y dios.
Acepté de buen grado el vivir sin amuleto,
a dibujar la vida
con la muerte, el espejismo
y las cosas.
Acepté de buen grado el vivir con las cosas.
De "Canciones de Mihyar el de Damasco" 1961
Versión de Pedro Martínez Montávez

Las estrellas
Camino,
y en pos mío caminan las estrellas.
Camino a su mañana.
Y el secreto,
la muerte,
lo que nace
y el oscuro cansancio
asesinan mis pasos
y reavivan mi sangre.
Yo soy aquél
cuyo camino aún no ha comenzado;
el que no tiene estrella.
Camino hacia mí mismo,
al mañana que llega.
Camino,
y en pos mío caminan las estrellas.
De "Canciones de Mihyar el de Damasco" 1961
Versión de Pedro Martínez Montávez

Lleva en sus ojos

Coge un destello
de sus ojos, una chispa
del confín de los días y los vientos.
De las islas de la lluvia, de sus manos,
coge su propia forma,
y crea la mañana.

Lo conozco: la profecía de los mares
lleva en los ojos,
me ha nombrado historia, y poema
que el lugar deja limpio.
Lo conozco: me ha nombrado diluvio.

De "Canciones de Mihyar el de Damasco" 1961
Versión de Pedro Martínez Montávez

Los días
Con los ojos cansados de días...
Con los ojos cansados sin días...
¿Podrá pasar, acaso, el muro de los días
en busca de los días?
¿Dónde, ¡ay!, «otro día»?...
De "Canciones de Mihyar el de Damasco" 1961
Versión de Pedro Martínez Montávez

Los siete días
¡Oh madre que te burlas
de mi amor y mi odio!
Tú, que fuiste creada en siete días.
Que creaste la ola,
el horizonte,
y la pluma sutil de la canción.
Yo,
con mis siete días,
soy una herida abierta;
soy un cuervo.
¿A qué, pues, el enigma?
Si soy viento y polvo,
como tú.
De "Canciones de Mihyar el de Damasco" 1961
Versión de Pedro Martínez Montávez

Mi inquietud...
¡Negro horizonte mío
de inquietud!
Apriétame a ser nuevo, pégamelo, desgarra,
quema, avéntalo.
Tal vez el alba pura
yo invente en sus cenizas.
De "Canciones de Mihyar el de Damasco" 1961
Versión de Pedro Martínez Montávez

Mis secretos...
Yo tengo mis secretos.
Para poder marchar sobre la telaraña.
Yo tengo mis secretos.
Para poder vivir bajo los párpados
de un dios que nunca muere.
Habito, enamorado,
en mi voz y en mi frente.
Y tengo mis secretos,
para que, cuando muera,
puedan venir a mí mis descendientes.
De "Canciones de Mihyar el de Damasco" 1961
Versión de Pedro Martínez Montávez

Os dije...
Os dije
que he escuchado a los mares
leerme sus poemas,
que he escuchado a la campana
que dormita en las conchas.
Os dije
que he cantado en la boda del diablo,
en el banquete de la fantasía.
Os dije
que he visto en la lluvia de la historia,
en la distancia encendida,
un hada y una casa.
Como navego dentro de mis ojos,
os dije que lo había visto todo
desde el primer paso
por la distancia.
De "Canciones de Mihyar el de Damasco" 1961
Versión de Pedro Martínez Montávez

Otra voz
Perdió el hilo de las cosas, y se apagó
su estrella perceptora. No tropezó.
Y cuando su paso fue ya de piedra
y el tedio le dejara surcos en las mejillas,
recogió lentamente sus despojos:
los recogió para la vida, diseminándose.
De "Canciones de Mihyar el de Damasco" 1961
Versión de Pedro Martínez Montávez

Panorama
(sueño)
Igual que si a las piedras el trueno interrogara.
Igual que si a los cielos el trueno preguntase.
Igual que si a las cosas pidiérales respuesta.
Igual que si la historia lavárase en mis ojos.
Y los días cayeran en mis años
como caen los frutos.
De "Canciones de Mihyar el de Damasco" 1961
Versión de Pedro Martínez Montávez

Por mi tierra...
Por mi tierra yo hiero estas venas malditas.
Por mi tierra escondí entre mis heridas
mi mañana y mis vientos.
Mi tierra es pitonisa y amuleto.
Mi tierra está borracha. Sus hombros
son dos príncipes de perlas,
un crimen.
De "Canciones de Mihyar el de Damasco" 1961
Versión de Pedro Martínez Montávez

Por última vez
Por una sola vez, por una última vez,
sueño que estoy cayendo en el espacio.
Que vivo en una isla de colores.
Que vivo como el hombre,
reconciliándome con los dioses ciegos
y los dioses lúcidos.
Por una última vez.
De "Canciones de Mihyar el de Damasco" 1961
Versión de Pedro Martínez Montávez

Rostro de mujer
Vivo en el rostro de una mujer
que habita en una ola
a la que la marea empuja hacia una playa
cuyo puerto se pierde en sus conchas.
Vivo en el rostro de una mujer
que me hace morir, que quiere ser
faro apagado
en mi sangre que navega
a los confines del delirio.
De "El teatro y los espejos" 1988
Versión de María Luisa Prieto
Salmo
Le creo al viento un pecho, una cadera sobre la que apoyarme. Creo al rechazo un rostro que con el mío comparo. Me sirvo de las nubes cual cuadernos y tinta. Lavo la claridad.
El cielo tiene lóbulos que corto, y las lágrimas, hojas sobre las que yo escribo, las amapolas, galas que me visten, y los pinos, cintura que me ríe. Sin encontrar a nadie a quien amar, ¿es demasiado, muerte, que me ame a mí mismo?
Me auto-acuno. Mis senderos yo creo de mis dedos y dispongo el espacio en circular, lo mismo que mis ojos. Invento un agua que no me sacie nunca. Igual que el aire soy, sin leyes qué acatar. Creo un paraje donde convergen infierno y paraíso. Invento otros demonios con quienes yo compito en carreras y apuestas.
De "Libro de las huidas y mudanzas por los climas del día y de la noche" 1965
Traducción de Federico Arbos

Sin que me vean tus ojos
No me han visto tus ojos.
Tan virgen
como el agua creadora de la linfa.
No me han visto.
Lentamente
viniendo,
desde allá.
En medio del cortejo de holocaustos.
Con el rayo y la hiedra entre los pies.
Y mañana...
Mañana...
En el fuego y la dulce primavera,
sabrás que voy matando a la manada,
que transporto en mis brazos la semilla.
Y en mí creerán tus ojos.
Mañana.
Sí,
mañana.
De "Canciones de Mihyar el de Damasco" 1961
Versión de Pedro Martínez Montávez


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Los hombres nunca saben
cuánta dulzura
y cuánto quebradizo silencio
hay en una poesía...


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