Reseña biográfica


Poeta, dramaturgo y artista plástico español nacido en Barcelona el 19 de enero de 1919.
A los diecisiete años, cuando se encontraba en el ejército, inició la producción poética con la obra "Tercera Divisió".
Su obra creativa, además de la poesía, abarcó otras facetas del arte, como el cine, el teatro y la música.
Fue uno de los fundadores de la revista Dau al Set en 1948 y uno de los principales introductores de la poesía visual en la literatura catalana.
Su obra fue reconocida con importantes galardones: Premio Nacional de Artes Plásticas en 1992, Premio Nacional de Teatro 1998 y la Medalla Picasso de la UNESCO. Fue Miembro i Socio de Honor de la Associació d'Escriptors en Llengua Catalana.
Falleció en Barcelona el 4 de octubre de 1998. ©


Poemas de Joan Brossa:
A B C D
A todos
Amor...
Antoni Tàpies
Bailarina al norte
Cosmogonía
Eco
El gran triunfo
El jardín de la reina
El nacimiento de Venus
El tiempo
El último hombre
España
Fin del ciclo
La guerra
Noche
Nocturnalia
Paisaje
Pasa un obrero con el paquete del almuerzo...
Pim-Pam-Pum
Poema
Poema (2)
Sensatez y cabellera
Streap-Tease
Streap-Tease (2)

Un espía ronda por las calles de Washington
Un hombre estornuda...
Vida mía
A B C D
A Si quieres conocer a un hombre,
dale poder.
B Si me quieres bien, tus obras
me lo dirán.
C Tampoco existe el amor,
sólo puedes dar pruebas de él.
D Gritar es digno.
Versión de Carlos Vitale A todos
Me empolvo la cara con la borla. Con
lápiz oscuro indico el fondo de las arrugas y con lápiz
blanco la parte que sale más. Me pinto las cejas muy
negras y los labios rojos. Me doy unos toques de almáciga
y me engancho los bigotes.
Me arranco los bigotes de crepé. Me borro el negro de las
cejas, el rojo de los labios y las rayas que marcan
las arrugas. Me unto la cara con vaselina hasta dejarla bien limpia.
Sobre la mesa, la peluca y las patillas junto
con un montón de libros.
Octubre de 1950
Versión de Andrés Sánchez Robayna Amor...
Amor,
en este poema
no existe el tiempo:
todo el curso del Universo
se da en él a la vez.
Versión de Andrés Sánchez Robayna
Antoni Tàpies
Tàpies: He recibido tu carta. Muy,
muy agradecido por las postales de Miró.
Ahora ya no me falta ninguna. Creo firmemente
en la sinceridad de tu carta y estoy
muy contento de tu paso. Por fin te has dado cuenta
de hasta qué punto va llena de veneno la serpiente
que aún colea. Tàpies: no aplastarán la tierra
los déspotas. Debemos cambiar -me ha
escrito Cabral-, debemos tener la certeza
de que hay que cambiar. Éste es el primer paso.
Veo que tú, sin embargo, has alcanzado la palanca
del arroyo. Has hecho de un árbol
otro árbol. Los árboles
se enlazan unos a los otros.
Que nada de eso se convierta en letra
muerta, fosforescencia de espíritu libresco.
Sí, Tàpies, aquí abajo todavía
el silencio comanda. La flor
y nata del buen vivir se ha vuelto
un montón de oscuridad cercada con cañas.
Dau al Set continúa siendo la oscura revistilla
representativa tan sólo de nuestras minucias.
Ponç, Puig y yo no queremos respirar más
en estas estrecheces y, ante las respuestas
secas del director, hemos dejado de colaborar. Ya verás,
ya verás los números que salen y los próximos que saldrán.
¡Están llenos de muerte, los desventurados!
Siempre el mismo canto triste acompasado
con el sonido de cascabeles podridos. Sin embargo,
al final, han caído, mortecinos y oscuros, las doce,
y nosotros, como te he dicho, hemos encendido la luz
y hemos ganado la explanada.
Envíame fotografías de los cuadros que pintes.
Creo que trabajas mucho. ¿Sale muy
rabiosa tu pintura? No me lo parece.
París y tú ya debéis ser como hiedra
y tronco. Lo malo es que ya se te va
marchitando la rosa de la beca. Cuando
llegues a Barcelona te parecerá que
te hundes en un pozo profundo, sí,
muy profundo. Aquí los ricos se dan besos
en los guantes mientras los pobres arrastran
el culo risco abajo. El jardín de la gaya
ciencia va lleno de adulacristos. Todo
rumorea de silencio. Todos protestan de ello.
Hoy, uno de mayo, los policías van de cuatro
en cuatro.
En fin,
Tpies, no quisiera que se me amodorrase el alma
teniendo que llamar con estas frases. Baja, amigo,
y todo nos cogerá brillo en las manos
porque, como ya sabes, el tiempo nos da la razón
a nosotros, que tenemos el mejor vino hirviendo
muy cerca del rescoldo.
1 de mayo de 1951
Versión de Andrés Sánchez Robayna
Bailarina al norte
I
Fondo negro. Pas seul de unas piernas que se destacan en blanco.
II
Cortina azul.
III
Fondo negro. Gran hoguera en mitad del escenario.
Telón
Versión de Andrés Sánchez Robayna
Cosmogonía
Adelantaba ligeramente el muslo
y lo ponía entre las piernas,
y su pierna izquierda la
ponía encima, por fuera
de mi muslo izquierdo.
Versión de Andrés Sánchez Robayna
Eco
A Maria-Lluïsa Palau
-¿Podrías decirme qué es el sol? -El sol.
-¿Y la luna, podrías? -Es la luna.
-¿Y por qué llora Pedro inconsolable?
-Porque en su vida no ha tenido suerte.
-¿Y qué son las montañas, las estrellas?
-Son solamente estrellas y montañas.
-¿Y estas raíces qué? ¿Y qué estas cañas?
-Pues no son más que cañas y raíces.
-¿Qué es esta mecedora? ¿Y esta mesa?
¿Y estas manos que forman sombras chinas?
Dime: ¿y el mundo, el hombre?
-Ved aquí
la faz final de la sabiduría:
Mírate a fondo, afirma siempre el ser
y aprende: nada más puedes hacer.
Versión de Andrés Sánchez Robayna
El gran triunfo
Siento el latido inmenso en la llanura
y lo canto en la altura de la cumbre.
En plena libertad, libres procura
Todas las Cosas. Jamás servidumbre
En la fuente del gozo, en tu hermosura
He hallado. ¿Ves?, amor, en muchedumbre
Cruzo el dédalo; mas contigo, pura
Naranja que ha crecido de la lumbre,
¡Cuánta luz salta con la sombra mía!
En plenitud de paz en ti me inclino,
Más allá del amor nada nos guía:
Sendas y objetos vuelcan el destino
En la hoguera del alba. Noche y día,
La tuya, amor, al tiempo desafía.
Versión de Alfonso Alegre y Victoria Padilla
El jardín de la reina
¡Eh, no piséis al escarabajo!
Johannes Brahms
Éste es el jardín de la Reina.
Ésta es la llave del jardín de la Reina.
Ésta es la cinta que sostiene la llave del jardín de la Reina.
Éste es el pez que ha mordido la cinta que sostiene
la llave del jardín de la Reina.
Éstos son los ojos que brillan como el pez que ha
mordido la cinta que sostiene la llave del jardín de la Reina.
Éstas son las manos que han hecho sombra a los ojos que
brillan como el pez que ha mordido la cinta que
sostiene la llave del jardín de la Reina.
Éste es el cabello que han peinado las manos que han
hecho sombra a los ojos que brillan como el pez que ha
mordido la cinta que sostiene la llave del jardín de la Reina.
Ésta es la fuente que ha mojado el cabello que han
peinado las manos que han hecho sombra a los ojos que
brillan como el pez que ha mordido la cinta que
sostiene la llave del jardín de la Reina.
Éste es el camino que bordea la fuente que ha mojado
el cabello que han peinado las manos que han hecho sombra
a los ojos que brillan como el pez que ha mordido la cinta
que sostiene la llave del jardín de la Reina.
Versión de Andrés Sánchez Robayna
El nacimiento de Venus
Cortina azul. Entra la stripteasera por la mitad de la cortina. Tiene ojos muy expresivos. Va en traje de calle oscuro. Al quitarse la chaqueta se empiezan a escuchar, lentas, las campanadas de un reloj: las doce. Cuando suena la última, la chica aún no ha acabado de desnudarse; actúa seria y vive íntimamente su número.
Cuando ha acabado dice:
«Me cachondeo de todos los dioses».
(Recoge la ropa y sale por la derecha).
TELÓN
Versión de Carlos Vitale
El tiempo
Este verso es el presente.
El verso que habéis leído es ya el pasado
-ha quedado atrás después de la lectura-.
El resto del poema es el futuro,
que existe fuera de vuestra
percepción.
Las palabras
están aquí, tanto si las leéis
como si no. Y ningún poder terrestre
lo puede modificar.
Versión de Carlos Vitale
El último hombre
A pesar de las apariencias y las teorías, dice
que tiene miedo de la soledad; se siente distanciado
de los objetos; tiene miedo de no ser más que una
cosa entre las cosas, entre objetos sin nombre:
tiene conciencia de no estar aquí.
Versión de Carlos Vitale
España
No existe la censura:
lo que existe es un Servicio de Información Bibliográfica
para evitar posibles perjuicios económicos a los editores.
No hay gente que se muere de hambre:
hay personas que sufren insuficiencias tróficas
debidas a insuficiencias alimentarias.
No hay lucha de clases:
hay tensiones sociales polarizadas en torno a desiguales
repartos de la Renta Nacional.
No hay oposición episcopal:
no se trata de quitar al obispo sino de modificar
las estructuras jerárquicas que no son conscientes
del compromiso con las líneas posconciliares.
No hay partidos políticos:
hay articulación de contrastes de opiniones.
No hay subida de precios:
hay revisión de tarifas.
No hay derecho de huelga:
hay una manera de exteriorizar el conflicto directo.
No hay epidemia de cólera:
hay brotes de diarreas estivales.
No se habla de amnistía,
sino de condena de sanciones.
Etcétera.
Versión de Carlos Vitale
Fin del ciclo
Las hojas caídas obstruyen el camino.
Imagino que soy el que no soy.
Aquí me estoy muy quieto.
Procuro no moverme
y ocupar el mínimo espacio.
Como si ya no estuviese allí.
El silencio es el original,
las palabras son la copia.
Versión de Carlos Vitale
La guerra
Cruza un burgués vestido de cura.
Cruza un bombero vestido de albañil.
Yo palpo una tierra muy humana.
Cruza un cerrajero vestido de barbero.
Me como un trozo de pan
y me tomo un buche de agua.
Versión de Andrés Sánchez Robayna
Noche
Más allá del espacio que percibimos brilla una multitud innumerable
de mundos semejantes al nuestro.
Todos giran y se mueven.
Treinta y siete millones de tierras. Nueve millones quinientas mil lunas.
Pienso con espanto en distancias incalculables
y en millones de globos muertos
alrededor de soles ya apagados.
Medito sobre el orgullo.
¿Qué ocurre más allá de los astros?
El suelo está regado.
Una mujer da un beso a una niña.
Hoy la cena ha sido espléndida.
Se oye tocar un manubrio.
Hay un espejo colgado en la pared.
Entrad, entrad, la puerta está abierta.
Afuera pasan un pastor y un trapero.
Versión de Andrés Sánchez Robayna
Nocturnalia
A Pepa
Pura contra la noche está mi mano,
Riqueza y fuerza me echaré a la espalda;
Busco la calma en lo que pensar pueda,
Donde empieza la queja trazo raya.
Suelen bastarme el hombre y su misterio,
El azufre que hiero no me daña;
Pero la suma escapa al juicio humano,
y me sacude el trueno y raya el rayo.
Pero no digo que mi error lamente:
-¡Echa raíces, olvidada tierra!
En torno de tu amor dialogando,
Cuanto retengo piérdolo con ansia:
Ni siento horror de morir como pienso
Ni pensar como muero me entristece.
Versión de Andrés Sánchez Robayna
Paisaje
Una línea avanza del monte
de Júpiter y se dirige horizon-
talmente hasta la parte más alta
del muñón, bajo el monte de
Mercurio; pasa por debajo de los montes
de Saturno y de Apolo y corta
en su trayecto las líneas de
Saturno, de Apolo y de Mercurio.
Ahora apago la luz, y todo queda
a oscuras.
Versión de Andrés Sánchez Robayna
Pasa un obrero con el paquete del almuerzo...
Pasa un obrero con el paquete del almuerzo.
Hay un pobre sentado en el suelo.
Dos industriales toman café
y reflexionan sobre el comercio.
El Estado es una gran palabra.
Versión de Andrés Sánchez Robayna
Pim-pam-pum
I
Desde la oscuridad absoluta, el escenario se ilumina. Fondo azul.
Hacia la derecha, una mesilla de noche. En el centro del escenario,
un personaje alto, envarado, de frac, con sombrero de copa
y guantes en la mano. Pausa. Entra por la derecha, envarada, una
señora en vestido de noche oscuro; saca del cajón de la mesilla
una banda roja y se la coloca al gran dignatario con toda solemnidad.
La gran dignataria, igualmente envarada, sale. El personaje continúa inmóvil.
La luz va adquiriendo un tono rojizo hasta el color rojo intenso; después
se va apagando gradualmente hasta quedar todo a oscuras.
II
El escenario se ilumina. Fondo amarillo. Inmóvil en medio del escenario,
un clérigo con sombrero de canal y manteo. De pronto se desnuda lentamente.
Es una mujer, una stripteaser que ejecuta su número de una forma rutinaria,
más bien vulgar, ondulando los lados. Debajo de la sotana lleva ropa interior
femenina de color violeta, con las medias negras. Cuando se ha desnudado
completamente, permanece inmóvil y se apagan las luces.
III
El escenario se ilumina. Fondo rosado. En el centro, un militar inmóvil
con el pecho lleno de cruces y medallas y la mano izquierda apoyada en el sable.
Pausa. De súbito, las condecoraciones se le van cayendo una a una.
Al caer la última, baja el
Telón
Versión de Juan Manuel Gisbert
Poema
Yo me desnudo
y vosotros os vestís.
Versión de Andrés Sánchez Robayna
Poema (2)
Un silencio
Un grito
Un toque de gong.
Versión de Andrés Sánchez Robayna
Sensatez y cabellera
Nadie es el autor
de este Poema mío.
Vladimir Mayakovski
Nacer, morir, vejez y juventud,
roca, esperanza, confianza, nostalgia,
boca callada, espíritu sonoro,
hileras de franqueza y falsedad.
Hacer que en la tristeza caigan copos,
así la vastedad del amor mío
contra el vacío inmenso del furor
del mar bramando, al sol sal encendida.
El paso errado se burla del recto,
y el alborozo y el dolor de ser
el confundir sus ráfagas no excluyen.
El buey que llora y labra y el buey de oro,
el pozo primordial, lo revelado,
todo es fulgor del nacer al morir.
Versión de Alfonso Alegre y Victoria Padilla
Streap-tease
Fondo naranja. A intervalos de diez segundos caen del techo todas
las prendas con que se viste una mujer. Finalmente caerá un
zapato y , al esperar que caiga el otro, baja el telón.
Versión de Juan Manuel Gisbert
Streap-tease (2)
Hoja tras hoja desnudo los árboles.
Piedra tras piedra desnudo el terreno.
Después el cielo desaparece.
Y la tierra también se va.
Versión de Andrés Sánchez Robayna

Si fueras una ola, serías mi juego favorito.
Si me quisieras siempre, serías la plenitud.
Si fueras una manera de hablar, serías el diálogo.
Si lloraras inquieta, te buscaría y no te encontraría.
Si fueras una puesta de sol, serías la más bella de todas.
Si fueras un árbol, serías un cedro.
Si ostentases colores, serías blanca y roja.
Si fueras la nieve, pasarías más allá.
Si fueras una sustancia, serías el bálsamo.
Si fueras sustituida, serías la madera de una columna.
Si yo fuera un barco, te llevaría delante mismo de la proa.
Si no fueras una muchacha, serías una rosa silvestre.
Si fueras una estrella invisible, serías el mutuo amor.
Si me rodeases suavemente y te disolvieses, serías el rocío de la
noche que moja los árboles.
Si desfallecieras, serías un escudo roto.
Si fueras una flor, nunca te apagarías.
Si relampaguearas, serías talmente una piedra engastada del color
del flujo del mar.
Si te viese en cualquier lugar, te señalaría a ti.
Si fueras indiferente, serías el crepúsculo.
Si me mirases distraídamente, serías mi esperanza.
Tu presencia me parece la forma más placentera de la armonía
misma.
Si la música se llenara de ti, brotaría un acorde grave y lastimero.
Si fueras un trébol, serías la llave de la aurora.
Si fueses la suavidad, serías el peso del agua.
Si fueras la tristeza, serías los días y el tiempo.
Si fueras un deseo, serías pasión desplomada.
Si fueras la luna, serías un ala.
Si fueras un reloj, serías un círculo profundo.
Si fueras el espacio, serías su mitad y su centro.
Si no fueras una estrella favorable, serías una roca que defiende
un territorio.
Si te escondieras de mí para siempre, serías la noche circundante.
Si fueras un camino, serías la orilla del mar.
Si fueras un jardín, serías un astro de flores.
Si fueras un paisaje, serías un bosque que respira.
Si fueras un anillo, serías eternamente irrompible.
Si fueras sombra densa, serías un camino entre los astros diáfanos.
Si fueras una tarde, serías un día.
Si fueras un año, serías un siglo.
Si fueras un ruido, serías el ruido de unos pasos que resuenan
oídos en secreto.
Si fueras un pedestal, serías una isla azulada.
Si el mundo fuese roto en pedazos, serías su silencio.
Si inclinaras más la frente, el corazón tintinearía claro.
Si suspiras, el tiempo que pasa se vuelve dulce.
Si te encaramas por el cielo, en la meditación te encuentro.
Si fueras una bolita, serías una sola gota de agua.
Vives en el sentido de la llama, no en el de la ceniza.
Si fueras un número, serías una cantidad inacabable.
Si mudaras de forma, serías una montaña oscura y agradable.
Si fueras el viento terral, dormirías sobre una cola de colores.
Si te conociera la lluvia, caería en el lugar que tú indicaras.
Si intentaras salvar a alguien, lo llenarías de espigas.
Si fueras una pared, te escudarían los árboles.
Si cayera la luz, serías la copa de cada día.
Cubrirías la juventud, si fueras la madrugada.
Si pasara el otoño, tú serías la primavera inminente.
Si fueras un color, serías la alegría del sol en un bancal de hierba.
Si fueras una voz, tendrías el color de un perfume.
Si fueras un perfume, tendrías la voz del color que te llevara.
Si fueras un cristal, apagarías los suspiros.
Si fueras un desierto, ondearías sin ningún límite.
Si eres una palabra, serías amarse
Si fueras un ídolo yo prepararía tu adoración en los santuarios.
Si fueras tibia claridad, te rodearías de rebaños.
Si fueras una gota de sangre, iluminarías.
Si el mundo de vida fuera todo soledad y caos, ya estarías destinada a
manifestarte.
Si el mundo fuera una brumosa caverna, en ti convergerían infinitudes.
Tu eres el más bello reflejo de la Imagen primordial
Que allende los tiempos se multiplica inexpresable.
Versión de Alfonso Alegre y Victoria Padilla
Un espía ronda por las calles de Washington
Un hombre lleva abrigo y botines grises.
Pasa una mujer, muy guapa, enlutada.
Un muchacho, con gafas de miope, explica con profusión de detalles
cómo es el que le ha sustituido en el cargo.
Un hombre, con una cicatriz en la mano, sale apresuradamente
de un edificio
con una cartera bajo el brazo.
Un transeúnte se queja de que es indigno cómo atropellan a la
gente por la calle.
Pasa un muchacho con un viejo encorvado.
Un militar, huraño, sube a un coche, que arranca.
Una mujer entra en una óptica.
Un hombre se mete en una cabina telefónica.
Pasan grupos de jóvenes.
Un hombre, que lleva bigotes, se quita las gafas.
Versión de Andrés Sánchez Robayna
Un hombre estornuda...
Un hombre estornuda.
Pasa un coche.
Un tendero baja la persiana metálica.
Pasa una mujer con una garrafa llena de agua.
Me voy a dormir.
Eso es todo
Versión de Andrés Sánchez Robayna
Vida mía
Cuando hablo, el amor llevo en la saliva.
Me exalta donde yo no soy tu vida;
Te exalta donde tú no eres mi vida:
Fuego en el prisma
Tal fuerza oscura nace del instinto;
Mas veo el fuego y siento en vena viva.
Ya el intercambio de cabello y hierba
Me hinche de frutos.
¿Y qué húmedo teatro en el rocío
Acerca a la honda sombra tu figura,
Que de la más remota lejanía,
Mezclo los hitos?
Tumba las tristes voces, hembra azul;
Veo quemando el fuego toscos prismas,
En rústica manzana oigo ebrias voces;
Vivo cuando hablan.
Con ambas manos al rayar el alba,
Balbuceo por vías obstruidas
Mientras abro entre fuego inmensas puertas,
Reflejo de otras.
Tu mirada perfuma a quien te mira,
De amor impregno tu única imagen,
Y la palabra, viva a flor de labios,
Es primitiva.
Pierdo el límite, cal iluminada;
y provoco naufragios entre plantas.
Nada de lo que miro es con mis ojos:
Fuerza ni esfuerzo.
Hablas, y el cielo es un lugar salvaje,
Desde el nacer del sol hasta la puesta.
Nieblas y nieblas. Tus ojos no miran
Al mirar, nada.
Mas la ola estalla y el ojo se encanta
Del barco que es el cuerpo en las personas
Y, entre las peñas de una playa oculta,
Brilla el crepúsculo.
Versión de Alfonso Alegre y Victoria Padilla


Nuestras Poesías

Los hombres nunca saben
cuánta dulzura
y cuánto quebradizo silencio
hay en una poesía...


Escucha tu poesia online