Reseña biográfica


Seudónimo de Taniguchi Busón, poeta y pintor del período Edo, nacido cerca a Osaka en 1716.
Huérfano desde muy pequeño, se trasladó a Edo (Tokyo) en 1737 con el fin de estudiar pintura y Haiku como discípulo de Basho.
Una vez fallecido su maestro, recorrió mucha parte del norte japonés reviviendo sus enseñanzas, radicándose finalmente en Kioto desde 1751.
Afianzado como uno de los mejores pintores de la época, ocupó parte de su tiempo en el desarrollo de la técnica del Haiku, produciendo una obra sólo superada por la de Basho.
En su primer libro de poemas publicado en 1772, el poeta desarrolla una temática muy amplia que incluye el elemento humano.
Su fama como pintor eclipsó la brillantez de su obra poética, apenas reconocida mucho tiempo después.
Falleció en Kioto en diciembre de 1784. ©


Poemas de Yosa Buson:

Versiones de Tsutomu Takagi y Alberto Manzano
Bosque de Bambú
Primavera
Verano
Otoño
Invierno
Bosque de Bambú
Pasó el ayer,
pasó también el hoy:
se va la primavera.
* * *
La flor del té,
¿es blanca o amarilla?
Perplejidad.
* * *
Melancolía,
más que el año pasado:
tarde de otoño.
* * *
Lluvias de mayo.
Y enfrente del gran río
un par de casas.
* * *
Un aguacero.
Se agarran a las yerbas,
los gorriones.
* * *
Niña muda
convertida en mujer:
ya se perfuma.
* * *
Incluso mi esposa
actúa como una forastera,
esta mañana de primavera.
Primavera
Encender una vela
Con otra vela;
Una noche de primavera.
* * *
El halo de la luna, -
¿No es el aroma del ciruelo
Elevándose al cielo?
* * *
Acercando el brasero
A los pies,
Parece tan lejos del corazón.
* * *
Lentos días pasando, acumulándose,
¡Que lejos están,
Las cosas del pasado!
* * *
Sacos de semillas
Mojados
Por la lluvia primaveral.
* * *
La primera helada del año;
Mirando a la grulla enferma
A lo lejos.
* * *
Labrando el campo:
La nube que nunca se movió
Ha desaparecido.
* * *
El sol en el ocaso
Pisa la cola
Del faisán cobrizo.
* * *
Sobre la campana del templo
Duerme
La mariposa.
* * *
La golondrina desciende
Sobre el cuadro de Otsu,
y sale volando.
* * *
De regreso a casa
Después de matar un faisán, -
El sol aún está alto.
* * *
La urraca está cantando,
Su pequeña boca
Abierta.
* * *
Tras de mí,
Viejo y débil,
Flores esparciéndose.
* * *
Con cada pétalo que cae,
Las ramas del ciruelo
Envejecen.
* * *
Un campo de flores de colza:
El sol en el oeste,
La luna en el este.
* * *
Yendo a mirarlas,
Las flores del cerezo en la noche
Se han convertido en fruto.
* * *
La primavera alejándose
Duda
En las tardías flores del cerezo.
* * *
Te vas, -
¡Qué largo el camino!
¡Qué verdes los sauces!
* * *
Esto es todo:
El camino acaba
En el huerto.
Verano
Puedes ver la brisa de la mañana
Soplando en los pelos
De la oruga.
* * *
Con la brisa de la tarde,
El agua lame
Las patas de la garza real.
* * *
Un repentino chaparrón de verano;
Los gorriones de la aldea
Se agarran a las hierbas.
* * *
Qué felicidad,
Cruzar este río en verano,
Las sandalias en la mano!
* * *
Las chispas del cantero
Se alejan flotando
En el agua clara.
* * *
La corta noche;
En el bajío permanece
La luna creciente.
* * *
El cambio de ropa;
Lo que parecía un mundo de dolor y aflicción
Qué pronto olvidado.
* * *
Los ermitaños son seres humanos;
El kankodori
Es un pájaro.
* * *
Lleno de esperanza y promesa.
El castillo en la cima,
Cubierto de verdes hojas.
* * *
¡Corta la avena que hay delante de la ventana!
¡Déjame ver
Las montañas lejanas!
* * *
Ciruelas verdes;
Las cejas de la belleza
Se juntan.
* * *
Las voces de la gente de la aldea
Regando los campos;
La luna de verano.
* * *
Después de cortar la peonía,
Me sentí exhausto,
Aquella noche.
Otoño
El principio del otoño;
¿Qué es lo que el adivino
Mira con tanta sorpresa?
* * *
Sorprendida
Por la pobreza,
Esta mañana de otoño.
* * *
Alguien llegó,
y visitó a alguien;
Una noche de otoño.
* * *
Blanco rocío en la zarza;
Una gota
En cada espina.
* * *
Los pasos anhelados
Están lejos,
Sobre las hojas caídas.
* * *
La luna en el más alto cielo,
yo atravieso
Un pobre barrio.
* * *
Rapó al salteador de caminos,
Y lo convirtió en su discípulo,
En un viaje de otoño.
* * *
El sol oblicuo:
La sombra de una colina con un ciervo en ella
Entra por la puerta del templo.
* * *
Renunciando al mundo,
Las hojas e otoño
En la aldea de mis padres.
* * *
Tú que cultivas crisantemos
Eres esclavo
De los crisantemos.
* * *
El sendero a través de los campos;
Las flores del ciruelo apenas son blancas,
Tampoco rojas.
* * *
La mesa de los espíritus;
Desmontándola,
La misma habitación que antes.
Invierno
La luna del invierno:
Un templo sin puerta,
¡Qué alto está el cielo!
* * *
En el claro de luna helado,
Pequeñas piedras
Crujen bajo los pies.
* * *
Zorras jugando
Entre los narcisos;
Una brillante noche de luna.
* * *
La llovizna invernal
Empapa silenciosamente
Las raíces del alcanforero.
* * *
La lluvia del invierno
Nos muestra lo que hay ante nuestros ojos,
Como si perteneciera al pasado.
* * *
Entrando con un remolino de nieve,
"¡Una habitación para la noche!"'
Y rinde su espada.
* * *
Alojamiento negado,
Luces de una fila de casas
Bajo la nieve.
* * *
Una rata se acerca
Al aceite helado
De la lámpara.
* * *
La tempestad del invierno
Arrastra pequeñas piedras
Contra la campana del templo.
* * *
La tormenta de invierno,
La voz del agua impetuosa,
Desgarrada por las rocas.
* * *
Un viento glacial:
De pronto el caballo tropieza
En el camino de vuelta a casa.
* * *
Arrastradas desde el oeste,
Las hojas caídas se amontonan
En el este.


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Los hombres nunca saben
cuánta dulzura
y cuánto quebradizo silencio
hay en una poesía...


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