Jean Cocteau

Reseña biográfica


Poeta francés nacido en en la propiedad familiar de Maisons-Laffite, cerca de París, en 1889.
Perteneciente a una importante familia burguesa, fue un personaje clave de la vanguardia artística y literaria del siglo XX. Creador polifacético e inagotable como poeta, novelista, autor dramático, dibujante, pintor, escenógrafo, crítico y cineasta, influyó notoriamente en el desarrollo de la cultura francesa.
Su amplia erudición y sus relaciones familiares, le convirtieron pronto en un artista admirado antes de que publicase sus primeros libros poéticos "La lámpara de Aladino", "El príncipe frívolo" y
"La danza de Sófocles", entre los 20 y los 23 años.
Amigo de grandes personajes como Proust, Max Jacob, Picasso, Stravinski y Apollinaire, entre otros, su vida transcurrió también
en medio de la bohemia, el opio, y los grandes excesos.
Recibió distinciones como la de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Oxford, Académico en Bélgica, Miembro de la Academia Francesa y Miembro Honorario del Instituto Nacional de Artes y de Letras de Nueva York.
Falleció en Milly-la-Forêt, cerca de Fontainebleau, en 1963. ©

Poemas, textos y poesía visual de Jean Cocteau:

Ayer por la noche...
El Cabo de la Buena Esperanza
El poeta es exacto. La poesía es exactitud...
Fruto
Hay gentes que lo poseen todo...
Mediodía
Oda a Picasso (fragmento)
Poesía visual y dibujos
Un amigo duerme


Ayer por la noche...
Ayer por la noche quise tomar un comprimido para dormir; me he dicho que si
tomase más, dormiría mejor,
y que si los tomase todos, dormiría, sin sueño, sin despertar, estaría
muerta. (Llora.)...
He tomado doce...en agua caliente...
...Como una masa. Y he tenido un sueño. He soñado lo que es. Me he
despertado sobresaltada, muy contenta
porque era un sueño; y cuando he sabido que era verdad, que estaba sola,
que no tenía la cabeza encima de tu
cuello y de tu hombro y mis piernas entre las tuyas, he sentido que ya
no podía, que «no podía» vivir...,
ligera y fría, y ya no
sentía latir mi corazón y la muerte tardaba en venir; y como
tenía una angustia espantosa,
al cabo de una hora he telefoneado a Marta.
No tenía valor para morir sola...
Querido...Querido...
Eran las cuatro de la mañana. Ella ha llegado con el médico
que vive en su inmueble. Tenía más de cuarenta.
Parece ser que es muy
difícil envenenarse y que siempre se equivoca
uno de dosis. El doctor ha hecho una receta
y Marta se ha quedado
conmigo hasta esta noche. Le he suplicado que se
marchase porque tú habías dicho que
telefonearías una última vez, y tenía miedo de no poder hablar libremente...
Muy, muy bien... En absoluto... Si, es verdad... Un poco de
fiebre , treinta y ocho y tres ; era cosa nerviosa...
...¡No te preocupes!... ¡Qué torpe soy! Me había jurado no
darte inquietudes, dejarte marchar tranquilo, decirte:
«¡Hasta la vista!», como si tuviésemos, que volver a vernos, a encontrar
mañana...
...Tonta que es una...¡Sí, sí, tonta!... Se hace duro
el volver a colgar, quedarse en la oscuridad...
... (Llora.)...¡Oiga! Creí que habían
cortado... Tú eres bueno, querido...
Mi pobre amorcito al que
he hecho daño... Sí, habla, habla, di cualquier cosa...
Sufría hasta retorcerme por suelo y ha bastado que hables
para que me sienta bien, para que cierre los ojos.
¿Sabes?, algunas veces cuando estábamos
acostados, y yo tenía mi
cabecita en su sitio, con el oído junto a tu
pecho, y tú hablabas, yo oía tu voz,
la misma exactamente que esta noche
en el aparato...¿Cobarde?...Soy yo la Cobarde. Me habla jurado...
yo...¡De ninguna manera! Tú, que..., tú..., tú, que no me has dado siempre más, que felicidad...
...Pero, querido, te lo repito; no es exacto. Puesto que yo
sabía («yo sabía»), esperaba lo que ha ocurrido.
Mientras que tantas mujeres" imaginan Pasar su existencia junto al
hombre a quien aman y se enteran de la ruptura
sin preparativos, «yo sabía»....
Ni siquiera te lo había dicho nunca; pero, fíjate, en casa de la
modista, en una revista, vi tu fotografía...Encima de la mesa...bien abiertas las páginas por su sitio...
Es humano o más bien femenino...Porque yo no quería estropear
nuestras últimas semanas..., no,
completamente natural... No me hagas mejor de lo que
soy... ¡Oye! Estoy oyendo música...
Digo que oigo música...Venga, deberías golpear en la pared e
impedir que esos vecinos toquen el gramófono
a estas horas. Han cogido esas malas costumbres porque tú nunca vivías en tu casa...
...Es inútil. Por lo demás, el doctor de Marta vendrá
mañana... No, no, querido. Es un médico muy bueno,
y no hay razón alguna de que le ofenda mandando venir a otro... No
te preocupes... que sí... que sí...
Ella te dará noticias...
...Comprendo...Comprendo.... Además, esta vez soy valiente, muy valiente...
...¿Qué?...¡Oh!, sí, mil veces mejor. Si no hubieses
llamado, estaría muerta...
No...espera ,... espera.... Encontremos un medio...
(Recorre la habitación de punta a cabo y su dolor le arranca
lamentaciones.)
Perdóname. Yo sé que esta escena es intolerable y que tienes mucha paciencia, pero compréndeme;
yo sufro, sufro.
Este hilo es el último que me une todavía a nosotros...
...¿Anteayer por la noche? He dormido. Me
había acostado con el teléfono...
No, no. En mi cama... Sí, ya lo sé. Soy ridícula,
pero tenía el teléfono en la cama porque, a pesar de
todo, estamos
unidos por el teléfono. Llega hasta tu casa y, además,
tenía la promesa de tu llamada. Así
que figúrate que he tenido un
montón de sueños. Esta llamada era un
verdadero golpe que tú me dabas y
yo me caía, o bien un cuello, un cuello que
se puede estrangular, o bien
yo estaba en el fondo de un mar que
se parecía al piso de Auteuil, y yo estaba unida a ti por
un tubo de escafandra y te suplicaba que no cortases
el tubo; en fin, sueños estúpidos si se cuentan; únicamente que en
el sueño tenían vida y era terrible...
Porque tú me hablas. Hace cinco años que vivo de ti, que tú eres mi aire
respirable, el único; que paso el tiempo
esperándote, creyéndote muerto si te retrasas, muriéndome por creer que
estás muerto, reviviendo cuando entras y
por fin estás aquí, muriéndome de miedo cuando te marchas.
Ahora tengo aire porque tú me hablas.
No es tan tonto mi sueño. Si cortas, cortas el tubo...
...De acuerdo, querido; he dormido. He dormido porque era la primera
vez. El médico lo ha dicho: es una
intoxicación. La primera noche se duerme. Y además el sufrimiento
distrae, es completamente nuevo, se soporta.
Lo que no se soporta es la segunda noche, ayer, y la tercera, esta
noche, dentro de unos minutos, y mañana,
y pasado mañana, y días y días..., ¿qué va a hacer una, Dios
mío?...
De "La voz humana" 1930
Traducción de Julio Lago
De "Obras escogidas" Editorial Aguilar 1966


El Cabo de la Buena Esperanza
Entre 1915 y 1917 Jean Cocteau compuso este poema, en algunos aspectos
según los principios de la escuela Dada. El personaje central es Roland Garros,
primer vencedor del Mediterráneo, muerto en combate en 1918.
23 septiembre 1913
aeródromo de Túnez
una seria turba árabe, francesa prevenida
por los radiotelegramas hormiguea Islam el calor
negrillos en los árboles el vendedor
de buñuelos con miel el severo servicio de orden
los reporteros los fotógrafos
seis mil espectadores
caras mirando hacia occidente esperan
prestos al entusiasmo
por una liza
el anuncio espléndido
el-joven -que-ha -cruzado-el-mar
tres torpederos
chafados en su baba


El poeta es exacto. La poesía es exactitud...
El poeta es exacto. La poesía es exactitud. Desde Baudelaire, el público ha comprendido, poco a poco,
que la poesía es uno de los medios más insolentes de decir la verdad.
No existe arma de mayor precisión; y para defenderse, con una defensa instintiva, de la angustia de la
exactitud y de las claridades reveladoras, se obstinan las gentes en confundir la poesía con la mentira,
la viveza de espíritu con la paradoja.
¿Para qué referir una historia que no lleve en sí el peso inimitable de la verdad? ¿Para qué Memorias
imaginarias, falsas anécdotas, frases que se equivocan de labios y recuerdos pintorescos? El peso muerto
de la inexactitud abruma de fatiga.
Muy distinto es el haz de luz de un proyector, que se pasea por la superficie de esa noche acumulada
detrás de cada uno de nosotros y que se detiene sobre un rostro, un acto o un lugar significativos, de forma
que les dé el máximo de fuerza expresiva y de resurrección.[...]
1934-1935. Un telón cae, un telón se levanta. La vida ha muerto, viva la vida! Ha muerto una época, que he
vivido desde su comienzo intensamente, pero contra toda mi voluntad; mis antenas me anuncian que
empieza una era nueva en la que entreveo la nobleza cuyos signos me agradan. Aprovecho unos minutos de
entreacto para levantarme, descansar, volverme y pasear mi anteojo. [...]
Un señor, cuya papel de cartas se embellece con profusión de lugares comunes grabados: Legión de Honor...,
Palmas Académicas... , teléfono... , telégrafo... , me censura el empleo de lugares comunes que ruedan por
todas partes. Yo enrojecería de vergüenza si el periodismo no me diera el ejemplo y el estilo frívolo que
exige no comportase el uso de tales términos; unos, sin excusa; otros, magníficos, firmes en sus pedestales
de mármol puro, verdaderas obras maestras de los siglos. ¿Nacieron alguna, vez? ¿Salieron, sin padre, del
fondo de las excavaciones?
Un agricultor encuentra los brazos de la Venus de Milo. ¿A quién pertenecen? ¿A la Venus de Milo o al
agricultor? Pertenecen al mito. Se abrazan al cuello de la poesía. Son serpientes blancas que tienen vida propia.
¡Qué delicia emplear los: «No obstante », "En resumen », «Por lo demás... », «Aparte de », «En una palabra »
que se ensamblan ellos solos como fragmentos de un puzzle!
Perdóname, lector. Compréndeme. Ayúdame. Juega conmigo. No te quedes en pie delante de mi mesa.
Conviene escribir y leer juntos esta prosa con plantilla y por retazos.
Fragmento de "Retratos-Recuerdo" 1935
Traducción de Enrique López Martín
De "Obras escogidas" Editorial Aguilar 1966


Fruto
Un farol dominguero
madurado por el viento
puede incendiar las ramas.
Debe recogerse antes.
Versión de L.S.


Hay gentes que lo poseen todo...
Hay gentes que lo poseen todo y no consiguen hacerlo creer; ricos tan pobres y nobles tan vulgares
que la incredulidad que suscitan acaba por hacerlos tímidos y les da una actitud sospechosa.
En algunas mujeres, las más hermosas perlas resultan falsas. En cambio, en otras las perlas falsas parecen
verdaderas. De igual modo, hay hombres que inspiran una confianza ciega y que gozan de privilegios
que no podrían pretender. Guillermo Tomás pertenecía a esa raza de ventura.
Se le creía. No necesitaba adoptar precaución alguna ni hacer ningún cálculo. Una estrella de mentira le
llevaba derechamente a su objeto. Así, nunca tenía el rostro preocupado, turbado ni ceñudo. No sabiendo
nadar ni patinar, podía decir: «Yo patino y yo nado.» Todos le habían visto sobre el hielo y en el agua.
Un hada especial da esa suerte en el nacimiento.
Hay algunos que triunfan y a cuya cuna no acudió más hada que esa.
Nunca se le ocurrió a Guillermo hacer su examen y pensar: «¿Cómo saldré de esto?», o «Estoy engañando»,
o «Soy un miserable», o «Soy un hombre hábil».
Caminaba estrechamente unido a su fábula.
Cuanto más vivía su papel, más se incorporaba a él y más le aportaba ese fuego y esa franqueza que persuade.
Fragmento de "Tomás el impostor" 1923
Traducción de Luis Hernández Alfonso
De "Obras escogidas" Editorial Aguilar 1966


Mediodía
El sol cae aplomado
El pájaro
Alcanzando su sombra
Se posa dulcemente sobre ella
En Bizerte
Y un campesino corre...


Oda a Picasso (fragmento)
Recuerdo de Montparnasse
«Oh mi bella»
los sitios de sombra
fuma su pipa
sentado en sí
y contra sí
cita en casa de Nadar
con
la eternidad
el oro del hielo
gira alrededor
del domador
de musas
que cuelga
una cacerola
al perro de la troupe
a su vez amordazado
medita
un golpe bajo
una zancadilla
inesperada
pues
habiéndose
bufado de ellas
fue
hecho prisionero
en su ronda terrible
y allí
busca
por
donde
salir
Versión de Cristina Peri Rossi
José J. Olañeta, Editor 2003


Un amigo duerme
Tus manos por las sábanas eran mis hojas muertas. Mi otoño era un amor por tu verano.
El viento del recuerdo resonaba en las puertas de lugares que nunca visitáramos.
Permití la mentira de tu sueño egoísta allá donde tus pasos borra el sueño. Crees estar donde estás.
Qué triste nos resulta estar donde no estamos, así siempre.
Tu vivías hundido dentro de otro tú mismo, abstraído a tal punto de tu cuerpo que eras como de piedra.
Duro para el que ama es tener un retrato solamente.
Inmóvil, desvelado, yo visitaba estancias a las que nunca ya retornaremos.
Corría como un loco sin remover los miembros: el mentón apoyado sobre el puño.
Y, cuando regresaba de esa carrera inerte, te encontraba aburrido, con los ojos cerrados,
con tu aliento y con tu enorme mano abiertos, y tu boca rebosante de noche...

Nuestras Poesías

Los hombres nunca saben
cuánta dulzura
y cuánto quebradizo silencio
hay en una poesía...


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