"Mira que cosa tan rara: Pasé la noche
contigo estando solo en mi cama..."

"Winter 1896"
Alphonse Mucha
Reseña biografica
Poeta y
periodista español nacido en Málaga en 1928.
Desde 1945 se radicó en
Madrid donde cursó estudios de Derecho. Lleva muchos años publicando
columnas diarias
en la prensa española, dándole la oportunidad a sus lectores de vivir muy de
cerca su fino humor y su personalidad brillante.
Ha obtenido varios
premios de periodismo y numerosos certámenes poéticos de provincias. Entre
sus galardones se destacan
el Premio Nacional de Literatura, el
Premio Periodístico Comité español de
Unicef, el premio
Juventud en 1955,
el Premio Javier Bueno de la
Asociación de la Prensa de Madrid y los premios
Luca de Tena,
César González Ruano,
Mariano de Cavia y José María Pemán.
Asimismo, recibió el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad
de Málaga en el año 2000 y Pluma de Plata
del Club de la Escritura de Parker Waterman en el año 2001.
Entre sus
publicaciones figuran: "Manera de silencio" en 1955,
"Ciudad de entonces" en 1962 y "La mitad del tiempo" en 1963.
©
Amanecer
ArcAngel de pereza
Biografia
De mí, una guitarra
En aquel tiempo
Este jueves
Soneto para empezar un amor
Soneto para acabar un amor
Soneto para esperarte en
una cafetería
Amanecer
Una vez más
reaparece
el día de ayer, ya dado
por muerto y por enterrado.
Otra
vez desaparece
el silencio y
me amanece
otra vez a nuestro lado.
No sé si será pecado.
A mí no
me lo parece.
En este día
cualquiera
párate a ver cómo canta,
antes que me vaya fuera,
mi corazón en
tu mano
y tu boca en mi garganta
por la mañana temprano.
ArcAngel de pereza
Un arcAngel me ronda
indiferente,
oigo sus alas cerca de mi aliento;
un arcAngel me ronda,
yo lo siento
con el peso del aire por mi frente.
El me enseñó a decir
"inútilmente"
y a darle los propósitos al viento;
su espada, del metal
del desaliento
se hundió en mi voluntad desobediente.
ArcAngel
rondador de la desgana,
que se lleva el dolor que no me tomo
para
traerlo el día de mañana...
Sujetas van las penas por las bridas,
enjaezadas, dolientes, nobles, como
las mulas al final de las corridas.
Sólo la ociosidad es mi tarea.
Las morunas naranjas, gajo a gajo,
vierten su antiguo zumo, y en el tajo
se ha vuelto perezosa la pelea.
Si esto es vivir, que venga Dios y vea
cómo ando con la vida cuesta
abajo...
Que cuesta estar de pie mucho trabajo
para después marcharse
adonde sea.
El naufragio que llevo entre las sienes,
que es verdad que
no cabe en cualquier río,
me trae a mal traer... Y aquí me tienes
contándole una historia a los desiertos,
machacando la vida en hierro
frío,
hablando de la muerte con los muertos.
Lo sabe el corazón. Que
no se diga
que el corazón no sabe lo que tiene.
Sobre su propia muerte
se sostiene
pero la sangre a veces se fatiga.
Cansado y todo dice Dios
que siga
habitando el vacío, que se llene
de noches y de nada...
Mientras viene
uno se echa a dormir. Pereza obliga.
Con la genealogía
de los trinos
cantando está la antigua voz del arte
a la insegura
sombra de la suerte,
la memoria se llena de caminos
pero no llegaré a
ninguna parte
con este corazón de mala muerte.
Biografia
Lo mejor del recuerdo es el
olvido...
Málaga naufragaba y emergía...
Manuel, junto a la mar,
desentendido;
yo era un niño jugando a la alegría.
Ahora juego a todo
lo que obliga
la impuesta profesión de ser humano,
y a veces, al final
de la fatiga,
enseño a andar palabras de la mano.
Ser hombre es ir
andando hacia el olvido
haciéndose una patria en la esperanza;
cuerpo
a cuerpo con Dios se está vendido
y a gritos no se alcanza.
( Dentro
de poco se dirá que fuiste,
que alguien llamado así, vivió y amaba...)
Ser hombre es una larga historia triste
y un buen día se acaba.
Desde
mis veinticinco historias vengo.
Nada me importó nada.
Pero cualquier
capítulo lo tengo
miniado en letra triste y colorada.
Un hombre hecho
y deshecho
os habla. Soy distinto cada año.
Tengo un desconocido por
el pecho.
Sí. Miradme a los versos. No os engaño.
Tengo el sombrío
bosque de la frente
esperando que llueva;
mientras, el alma suena bajo
el puente,
y cuando el alma suena es que a Dios lleva.
Vuelvo a andar
el camino desandado
y en mi paso resuenan las cadenas.
Recuerda el
corazón acostumbrado...,
¡qué buen fisonomista de las penas!
Unas
pocas palabras me mantienen:
duda, esperanza, amor... Siempre me
pierdo...
Amor, duda, esperanza... Siempre vienen...
La ilusión, si la
he visto, no me acuerdo.
Lo mejor del recuerdo es el olvido...
Málaga
naufragaba y emergía...
Manuel, junto a la mar, desentendido;
hubo una
vez un niño en la bahía.
Y hay un hombre de pie sobre mis huellas
indefenso y sonoro, a ras del suelo,
que se irá mientras hacen las
estrellas
propaganda de Dios allá en el cielo.
De mí, una guitarra
Cuando yo me haya ido
-qué triste que me vaya-
de esta madera mía
que me hagan una guitarra.
Cuando termine la muerte,
si dicen: "¡A levantarse!",
a mí que no
me despierten.
Que por mucho que lo piense,
yo no sé lo que me espera
cuando
termine la muerte.
Que yo me conformo siempre,
y una vez acostumbrado
a mí que no me
despierten.
Para encontrarme conmigo
vuelvo a salir a la calle,
calle del
tiempo perdido.
Para encontrarme contigo
estoy buscando en el suelo
las huellas de
su sonido.
Para encontrarme con nadie
me pongo a mirar arriba,
¡Auxilio, que
Dios me ampare!
Mis cuentas no están cabales:
me falta una golondrina
y me sobran
tres cristales.
Mira qué cosa tan rara:
pasé la noche contigo
estando solo en mi
cama.
En este día cualquiera
párate a ver cómo canta,
antes que me vaya
fuera,
mi corazón en tu mano
y tu boca en mi garganta
por la mañana
temprano.
Ponte a vivir como loco:
ama, ríe, bebe, olvida.
Puesto a vivir
todo es poco
por más que dure la vida.
El mar no puede morir,
se quedará navegando
aunque no haya nadie
aquí.
Si otros no buscan a Dios
yo no tengo más remedio:
me debe una
explicación.
No digo que sí o que no.
Digo que si Dios existe
no tiene perdón
de Dios.
No digo que no o que sí.
Digo que me gustaría
que Él también
creyera en mí.
Yo no le guardo rencor.
Si le encuentro alguna vez
nos perdonamos
los dos.
Mi pobre tierra no puede
darme lo que estoy buscando.
Nadie da lo
que no tiene.
Yo no culpo a Andalucía,
sé muy bien que a su esperanza
le pasó lo
que a la mía.
Averigua quién te dio
esas ganas de morirte.
Ha tenido que ser
Dios.
Ha tenido que ser Dios
un día que estaba triste.
No tiene otra
explicación.
En aquel tiempo
Yo tuve el
corazón capaz de lluvia.
Ocurría febrero con sus alas
y el tiempo
digital nos puso juntas
las manos y los ojos y los cuerpos:
toda la
tierra que el amor excusa.
Igual que el
viento en las banderas altas
se comportó en nosotros esta música.
Me fui
quedando acompañado y cierto,
entendido en los bosques de mi jungla,
leñador orgulloso de raíces
que no debieron nunca estar ocultas.
Lo de
siempre se puso a ser distinto:
el mar entero cupo en una urna,
el
hielo de los vasos provenía
de una lejana nieve, nuestra y única,
mis
manos migratorias se quedaron
a vivir en tu tierra más profunda
y en
mi boca, de siempre descontenta,
dimitían de pronto las preguntas.
Presenciadas
por dos cambian las torres,
la muerte aplaza sus gestiones últimas
y
estar vivo se agita y condecora.
La muerte debe ser como un espejo
donde uno mira y mira sin ver nunca.
Ven cerca. Más. Que entre los dos no
quepa
ninguna muerte ni ninguna duda.
Te hablo desde febrero y desde
siempre:
sabemos del amor por lo que alumbra,
por lo que tuerce y
acrecienta y rige,
por su forma de andar en la penumbra...
Y así,
sobre semanas perseguidas
izamos con esfuerzo nuestra alma.
Este jueves
Este jueves
depende de tu boca.
Debes cuidarlo igual que un parque a un niño,
como
cuida el otoño cada hoja
y le procura el aire necesario
para que se
reúna con las otras.
Mira este
jueves. No lo sabe. Míralo
acercarse a nosotros entre sombras.
y
ocupar la ciudad como un ejército
que no pensara nunca en su derrota.
Será jueves en todo. Está de paso
pero quiere vivir de luces propias.
Entrará en la oficina de mañana,
a mediodía contará sus horas
y se
quedará al norte de las cartas
que desde que se escriben son remotas.
Mira cómo se acerca hasta nosotros:
viste de azul y herencias sigilosas,
establece su número y su luna
¡el tiempo siendo jueves en las cosas!
Cuídalo tú que
puedes, no le dejes
que tal día haga un año en la memoria.
Mira cómo
se acerca a la ventana
sin saber que depende de tu boca.
Para pasar un
día con nosotros
ha salido este jueves de sus sombras.
Soneto para acabar un amor
He quemado el
pañuelo por si acaso
se pudiera tejer de nuevo el lino.
Le sobra la
mitad del vaso al vino
y más de media noche al cielo raso.
Tenía que
pasar esto. Y el caso
es que estando yo siempre de camino
y estando tú
parada, no te vi y no
me ha cogido el amor nunca de paso.
Puede que
salga a relucir la historia
porque nunca se acaba lo que acaba,
que se
queda a vivir en la memoria.
Echa a andar
el amor que te he tenido
y se va no sé dónde. Donde estaba.
De donde
no debiera haber salido.
Soneto para empezar un amor
Ocurre que el
olvido, antes de serlo,
fue grande amor, dorado cataclismo;
muchacha
en el umbral de mi egoísmo,
¿qué va a pasar? mejor es no saberlo.
Muchacha con
amor, ¿dónde ponerlo?
Amar son cercanías de uno mismo.
Como siempre,
rodando en el abismo,
se irá el amor, sin verlo ni beberlo.
Tumbarse a ver
qué pasa, eso es lo mío;
cumpliendo años irás en mi memoria,
viviendo
para ayer, como una brasa,
porque no
llegará la sangre al río,
porque un día seremos sólo historia
y lo de
uno es tumbarse a ver qué pasa.
Soneto para esperarte en una cafetería
Resulta que la
historia estaba escrita
cuando yo quise hacerla a mi manera.
Cuando yo
no quería que volviera
resulta que la historia resucita.
Resulta que en
el tiempo de la cita
tendrán que hacer un banco de madera.
Al corazón
le viene bien la espera,
quién sabe si además la necesita.
Azafatas de
vuelo alicortado
van del café a las piñas tropicales
por aires
ciudadanos y ruidosos.
Arriba el
tiempo nuevo ha presentado
sus fluorescentes luces credenciales
y
enrolla pergaminos luminosos.