"Escucha, dime, siempre fue de este modo,
algo falta y hay que ponerle nombre..."

"Gerti in a Plaid Garment"
Egon Schiele
Reseña biografica
Poeta española nacida en La
Coruña, en 1959.
Pasó su infancia y adolescencia en Orihuela, Alicante y
Murcia y posteriormente se trasladó a Madrid donde
contrajo matrimonio con el novelista Juan Benet en 1985. A raíz de la muerte
de su esposo ocurrida en 1993,
se radicó en La Coruña donde vive apartada de toda actividad pública.
Obtuvo el Premio Adonais en 1980 con su libro «De una niña de
provincias que se vino a vivir en un Chagall»
y el Premio Mundial de poesia Mística Fernando Rielo en 1982
con «Báculo de Babel».
Posteriormente publicó «Capitán Elphistone»
en el año 1988 y «Sueño Oscuro» en el año 1989.
Fue galardonada en 1981
con el Premio de Cuentos Gabriel Miró, en 1982 con el
Ícaro de Literatura y en el año 2001
le fue otorgado el Premio Laureá Melá
de poesia por el libro «La tierra transparente».
Está
considerada como el punto de partida de la llamada
Generación postnovísima de la poesia española.©
Amor de los incendios
y de la perfección...
Amor mío, amor mío,
mira mi boca de vitriolo...
Así, en pretérito
pluscuamperfecto y futuro absoluto...
Cinco poemas para abdicar
Cinerario
Cómo me parecerá extraño el aire que
me envuelve...
Dame la noche que no
intercede...
Desde Irak
Di que querías ser
caballo esbelto...
Dos
Elphistone
En la India
Entre tú y yo...
Escucha, escúchame, nada de vidrios
verdes...
Fábula de la fuente y el caballo
Hasta
nosotros la infancia de los metales raros...
Hombres de los océanos
Lo que tuve y lo que no
tuve...
Los labios impacientes de la
noche...
Mantua
Marina
Marina del color del amor
Marina del libro
Muerte pájaro príncipe, un pájaro es un Angel inmaduro
O mar profundo
Oceánidos
Oceánidos II
Ofrenda
Para Olga
Qué señor de las noches...
Sangro de veras sangro
luz...
Sombra y rito de amor...
Suspiro germánico
Te veo en una
profundidad quieta y clara...
Tú eras columna de Babilonia...
Uno
Ursa Maior
Vendrá sin las
estrellas lácteas...
Ya no es idioma degollado...
Yo sola oscura por azoteas...
Yo te di huesos de
palomas rojas...
Amor de los incendios y de la perfección..
Amor de los incendios y de la perfección, amor entre
la gracia y el crimen,
como medio cristal y media viña blanca,
como
vena furtiva de paloma:
sangre de ciervo antiguo que perfume
las
cerraduras de la muerte.
"De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall"1980
Amor mío,
amor mío, mira mi boca de vitriolo
...
Amor mío, amor mío, mira mi boca de vitriolo
y mi garganta de
cicuta jónica,
mira la perdiz de ala rota que carece de casa y muere
por los desiertos de tomillo de Rimbaud,
mira los árboles como nervios
crispados del día
llorando agua de guadaña.
Esto es lo que yo veo en la hora lisa de abril,
también en la capilla
del espejo esto veo,
y no puedo pensar en las palomas que habitan la
palabra
Alejandría
ni escribir cartas para Rilke el poeta.
"De una
niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall"1980
Así, en pretérito pluscuamperfecto y futuro absoluto..
Así, en pretérito pluscuamperfecto y futuro absoluto
voy hablando del
trozo de universo que yo era,
de subcutáneas estrellas de sangre
cazadas por el Angel de la anemia
en el cielo arterial,
diciendo
leucocitos del alba y rio de linfa,
o bien de lo que quise:
el ligero Mediterráneo,
la prohibición de envejecer,
la gavilla del sueño barbitúrico,
y sobre todo, sobre todas las cosas,
Mozart anfetamínico preámbulo de pájaros,
Mozart en ala y aeropuerto,
arco de violín principe o piloto: Mozart el Músico.
"De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall"1980
Cinco poemas para abdicar
Cinco poemas para abdicar,
para que sean un destello terrestre en mi
tránsito
mientras el vaivén de mi cuerpo me dote de viejo sueño y tenga
un altar adornado,
mientras mis ojos suspendan la aspersión del líquido
más breve,
abandonen su aire lacustre y la ligereza de la lágrima cóncava
en donde beben grullas
y otras zancudas con pie de bailarina,
mientras
mis manos sean hangares en las salinas negras para aviones de turbios
vuelos,
mientras el súcubo murciélago diga en mi oído espuma y diga
oscuridad
en las marineras negras.
Cinco poemas para la marcha en
el paisaje de sábana de hilo,
un páramo es encaje antepasado,
iniciales bordadas hace ya tres mil días
y alguna mancha de amor.
Cinco poemas como cinco frutos cifrados
o como cinco velas para la
travesía:
el primero hacia aquella a la que nadie ve en la vaga velada
del lago:
un resquicio de abril para Virginia, porque amó a las mujeres.
El segundo para mi amor:
sé bien que encima de mis heridas busco la
alondra de tus heridas,
sé bien que encima de mis heridas una cigüeña
pone sus huevos.
Encima de tus heridas las ramas de los nervios se han
dormido
y ahora son alas, páginas, oleaje, seres verdes.
Encima de mis heridas yo descubro una tela desventurada y ocre,
rasgada de enemigos,
o una palabra emborrachada por el lacre.
Pero
cuando me duerma
ya no te querré.
El tercero para la casa que cae y el álamo vihuela o jardín bello,
para el Angel que guarda a la lombriz,
para todo lo que es pueril o leve
y que clava
submarinos anzuelos en los ojos adultos.
El tercero es para el corazón de la raíz
y para la cerrada tierra de
los estambres,
para la lluvia seria de las siestas del norte,
mala
como una institutriz.
Dile que no se meta en los salones
y los llene de gafas estrujadas.
Ay, dile que no espante los espejos de mirada niña.
Había tres balcones sangrantes,
había tres balcones como tres heridas
incurables del muro,
había tres balcones y siete temblorosos escabeles.
Ay, dile que no asuste las palabras palomas,
que no deje que vayan
batiendo un aire usado con
alas de cuchillo.
Las palabras apátridas de mi tercer poema
que no me
muerdan las mejillas
y las sonatas que yo no toqué nunca, que no cesen,
ni el pequeño cuaderno de Ana Magdalena.
Yo no dije: ¡silencio!,
y ahora el réquiem se teje con seres y desastres consanguíneos.
Dejadme las hortensias vestidas de pupilas, con traje de mirada,
esa
campana vegetal que ya no suena y llora un zumo epílogo,
y las magnolias
catalejos,
y aquel sillar tan grande como el siglo más cíclope.
Yo no
dije: ¡silencio!
pero me fui bebiendo vino de exilio en la boca de
piedra,
bebiendo fermentado líquido migratorio,
los ramos de las
tórtolas de agosto y el eco de la casa
que se cae.
Veo que no sobrevive el alma alta del muro,
la espuma
voladora borracha de gaviotas,
el Angel que cuidaba la cucaracha de uva y
la lombriz,
ni ningún pájaro como lágrima póstuma y celeste,
ni la
resina tañendo su ámbar triste,
ni tampoco las malvas, las violentas, las
verdes partituras.
El cuarto es para mi amor.
Amor mío,
sé bien que no te escupirá mi
sueño y que tu cuello
no será sajado
por el filo último de mi sueño,
que no te insultará el
hiriente corazón de mi sueño,
porque si duermo ya no te querré.
Sé
bien que busco encima de mis heridas
el escorpión de oro de tus heridas.
Sé bien que encima de mis heridas sólo habita
la imagen encalada de mi
muerte.
Y por eso voy a asesinar
con la virgen cuchilla barbitúrico
la muchedumbre de heroicos locos que entonan para mí
la pesadilla y el bostezo,
amor mío, sin asomar por la ventana
fuegos
viejos, frescas cenizas,
familias errantes de soles.
Mi amor para la imagen encalada de mi muerte,
para la cal que se come
a los niños,
para mi último caballo, oro, sobre asfalto celeste y el hule
astral de abril.
Sé bien que galoparé en negro
porque negro es el
color de los sueños,
negras las manos de la intimidad,
y sin espuelas,
y sin bridas,
porque las espuelas son el poder, la aberración,
estrellas de tijera y abismo.
El quinto para mi caballo,
para
cuando ya estemos sucediendo
como dos estaciones
o dos días iguales.
"De una niña de
provincias que se vino a vivir en un Chagall"1980
Cinerario
a Marta
I
Ahora me pregunto qué sería de aquel fuego
y de
su noche, la ceniza.
II
El fuego es dios de nada, dijo el poeta, es nada
aunque a veces
sople por las chimeneas
un aire alemán.
III
Ahora me pregunto qué fue de aquellos fuegos
y de su norte, la
ceniza.
IV
El fuego es dios de nada -dijo el poeta- es nada
y jamás se
controla por educación
o cualquier otra
sino que obra
y porfía.
V
Ahora me pregunto que
será de aquel fuego
y su sepulcro, la ceniza.
"Capitán Elphistone" 1988
Cómo me parecerá extraño el aire que me envuelve,
cómo será así extraño,
cuando tú ya no estés,
la catedral del día,
el claustro que condensa la gran edad de la luz
y el carácter de las tormentas.
Amor mío, amor mío, tú sin día para ti,
enjambrado entre espejos y entre las cosas malas,
muerta la plata trascendental
y las ya antiguas anémonas de égloga,
muerta esta versión, que ahora oscuro, y declino, para leerla, más joven.
Amor mío de nunca, afiebrado y pacífico,
versos para el pequeño pulpo de la muerte,
versos para la muerte rara que hace la travesía de los teléfonos,
para mi mente debelada versos, para el circuito del violín,
para el circuito de la garza,
para el confín del sur, del sueño,
versos que no me asilen ni sean causa de vida,
que no me den la dulce serpiente umbilical
ni la sala glucosa del útero.
"El sueño oscuro" 1994
Dame la noche que no intercede...
Dame la noche que no
intercede,
la noche migratoria con cifras de cigüeña,
con la grulla celeste y su
alamar guerrero,
palafrén de la ola oscuridad.
Dame tu parentesco con
una sombra de oro,
dame el mármol y su perfil
leve y ciervo,
como de estrofa
antigua.
Dame mis manos degolladas por la noche que no intercede,
palafrén de
las más altas mareas,
mis manos degolladas entre los altos cepos y las
llamas lunares,
mis manos migratorias por el cielo de agosto.
Dame mis manos degolladas por el antiguo oficio de la infancia,
mis
manos que sajaron el cuello de la noche,
el destello del sueño con
metáforas verdes,
el vino blasonado que se quedó dormido.
Amor de los incendios y de la perfección,
amor entre la gracia y el
crimen,
como medio cristal y media viña blanca,
como vena furtiva de
paloma:
sangre de ciervo antiguo que perfume
las cerraduras de la
muerte.
"De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall"1980
Desde Irak
Respóndeme, político, ¿por qué
quieres desfigurar la faz del mundo?
¿Por qué quieres cortar
las cabezas azules de mis templos?
¿Por qué
quieres
salpicar con mi sangre
a tu pueblo inocente?
¿No sabes que
si envías
la muerte a visitarme
volverá sobre ti, boomerang en
retorno?
¿Por qué quieres
matar mi casa
romper mi niño
quemar mi
perro?
Di que querías ser caballo esbelto, nombre..
Di que querías ser caballo esbelto, nombre
de algún caballo mítico,
o
acaso nombre de tristán, y oscuro.
Dilo, caballo griego, que querías ser
estatua desde hace diez mil años,
di sur, y di paloma adelfa blanca,
que habrías querido ser en tales cosas,
morirte en su substancia, ser
columna.
Di que demasiadas veces
astrolabios, estrellas, el nervio de los
Angeles,
vinieron a hacer música para Rilke el poeta,
no para tus
rodillas o tu alma de muro.
Mientras la marihuana destila mares verdes,
habla en las recepciones
con sus lágrimas verdes,
o le roba a la luz su luz más verde,
te
desconoces, te desconoces.
"De una niña de
provincias que se vino a vivir en un Chagall"1980
Dos
Y casi espíritu de fuego,
casi la empuñadura de una idea del fuego
aire de pájaro o espada, pero
espía,
en tu interior hay ciervos y prodigios,
acaso un charco de oro.
"Libro de las bestias.
Primer fisiólogo" 1984
Elphistone
Es la
hiedra negra, en las raíces, entre las hojas
del invierno, caídas hojas
bajo la nieve, en las estrellas
del invierno, estrellas gastadas.
Yo
lo recuerdo de la misma manera que el invierno
cuando con sus grandes
botas pisotea la tierra,
como la sombra que divide así yo lo recuerdo
entre arbotantes y grandes maderos, en tanto el viento
escapa hacia el
altar.
Yo recuerdo la luz de su fría república,
-sin duda la luna u
otra materia maléfica.
Yo recuerdo su luz mientras el viento escapa
y
una sombra torcida cruza hacia el altar.
Qué señor de las noches, qué guerreros, qué ausentes,
qué silencio
crecido en un secreto como las ramas y
las catedrales
cuando la música
de marzo tiene la verdad a sus pies.
Qué estaciones donde nada hay y
ningún mensajero recuerda
aquella música lejana, aquellos ojos que
brillan en la oscuridad
como dos animales vivos.
Sobre la niebla,
entonces, propagaba su pensamiento
y relaciones y analogías relucían
semejantes a peces,
recuerdos refulgiendo sobre el lomo del mar, huraños
pasillos de la memoria, entonces -los últimos
sentimientos, negros como
la sombra en la bodega,
se saben todavía mal interpretados- qué
astrolabio
y qué brújula, qué viento del noroeste
para el sombrío
capitán Elphistone, para su mirada
cuando saluda a las constelaciones, el
Boyero y las Cabrillas
contra el incendio de las tempestades
o bien
qué mueca definitivamente fría como un hueso.
Gesto de sable pájaro,
ademán de orgullo
cuando con los días contados
finges, te creces,
injurias con la voz que va derecha.
Fugaces cortesías de los mares se
disputan tu honor
y cierto género de noticias o silencios muy elocuentes,
espías del recuerdo las estrellas evocadoras, oleajes
de postrimerías,
bendiciones, cuando
-bajo la advocación del Holandés- te desposas con el
aparejo
y el viento oficiante murmura
sobre el podrido tálamo de lona
mientras que la madera entona el réquiem.
De "Elphistone" 1989
En la India
(Loto)
-¿Quién eres tú, misteriosa
paloma vegetal de las
aguas
perfumada estrella viviente?
-Cuando alza el azafrán como un
monarca
su morada corona
y hace brillar su pistilo escarlata
del
color de unos labios diciendo: “cosechadme”
y las lentejas de agua
y
las castañas de agua
abren sus verdes ojos y pasean por el lago
yo
lanzo mis raíces
a las profundidades
navego
por debajo
en un
viaje de muerte
como el amor terrible
atravieso el olvido
y llego
hasta la tierra sub-acuática
como a un palacio negro
y allí entro
sombrío, soberano
a comenzar mi historia
y entonces
vivo contra las
aguas
desde la tierra al cielo
como el amor real
y majestuoso
subo
de la savia a la flor
y entonces soy
corazón blanco en las
manos del río
soy nube anclada
de salvajes raíces
soy el suave
cordero
de las lagunas:
la
rosa de Siddhartha.
"El sueño oscuro" 1994
Entre tú y yo..
Entre tú y yo no hay ningún no.
"El sueño oscuro" 1994
Escucha, escúchame, nada de vidrios verdes..
Escucha, escúchame, nada de vidrios verdes o doscientos días
de historia, o de libros
abiertos como heridas abiertas, o de lunas de
Jonia y cosas así,
sino sólo beber yedra mala, y zarzas, y erizadas
anémonas
parecidas a flores.
Escucha, dime, siempre fue de este modo,
algo
falta y hay que ponerle nombre,
creer en la poesia, y en la intolerancia
de la poesia, y decir
niña
o decir nube, adelfa,
sufrimiento,
decir
desesperada vena sola, cosas así, casi reliquias, casi lejos.
Y no es únicamente por el órgano tiempo que cesa y no cesa,
por lo crecido, para lo sonriente,
para mi soledad hecha esquina, hecha
torre, hecha leve notario,
hecha párvula muerta,
sino porque no hay otra forma más violenta de
alejarse.
"De una niña de provincias que se vino a vivir en un
Chagall"1980
Fábula de la fuente y el
caballo
A Beatriz de Laiglesia y Werner Aspenström
Dicen que murió un
caballo.
Contaron que pasó como una sombra, que galopaba
como noticia
que va corriendo
todos los días hasta la fuente -agua y sonidos blancos,
jaurías blancas y galgo crepitar-
todos los días entre la nieve y en el
deshielo, sobre la
hierba de mayo, año tras año
huía de los lobos
ese caballo que ahora está muerto
atravesaba los bosques encendidos por
la luna
quien lo saludaba fríamente.
Era castaño -acaso era una yegua-
ese caballo del que hablo. Nunca lo podré conocer.
Me han dicho que pasó
como una sombra
que su vida no fue sino una sombra y sin embargo el
caballo
era luz.
Era un caballo ateniense. En sus ojos brillaba el fuego
de la
verdad y la beneza,
pero nadie lo conoció.
Ese caballo que ahora viene
vigilante hasta este poema
con los ojos agrandados por el insomnio de la
muerte,
con la mirada de mi hermano y la sonrisa de fábula
a veces
miraba a los hombres,
pero los hombres no sabían prestar atención a un
caballo.
Ni el sabio ni el indiferente se preocuparon de indagar.
Y
así el caballo pudo ir año tras año
hasta la fuente aquella y dicen
que se hicieron compañía
durante los durísimos tiempos.
No hablaban
más que de sus cosas
en un lenguaje desconocido, más misterioso que el
sueco
aquel caballo y aquella fuente.
La fuente era una comadre de las
que todavía quedan,
vividora, aficionada
a los chismes.
El caballo
era un caballero, no puede decirse otra cosa.
Dicen que galopaba como
noticia que va corriendo
a propagar la prosperidad, como un mensaje
del rojo del verano.
Y nadie lo escuchó sino la fuente, nadie supo su
signo
ni su símbolo,
nadie quiso saber sino la fuente de aquel caballo
color hoja seca.
En el interior de un verso sueco descansa de su soledad
y ahora ha negado a este poema antes del amanecer
con grandes ojos
semejantes a los de un antiguo profeta,
con ojos que no se preguntan si
fue dios quien hizo la
muerte,
con grandes ojos elevados
a la
categoría de potencias.
Sueño y sendero, sangre y oscuridad
que suenan
como campanadas.
Hacia dónde vuelan. De su paso no queda
vestigio
alguno. Y el caballo -desde la noche- mira y aprueba
no los ojos de la
desapacible
sino la última luz de una brizna de hierba.
"Capitán Elphistone" 1988
Hasta nosotros la infancia de los metales raros...
Corónate, juventud, de una hoja más aguda
Saint-John Perse
Hasta nosotros la infancia de los metales
raros,
la muchedumbre de la plata que nos pudre en su espuma,
su larga
espuma larga como una cinta que naciera en un
cuaderno de Back el Joven
Y viniera a morir aquí,
en las aves que
anidan en los discos,
mientras Rainer María ya no es tan joven como en la
página 38,
no es ni siquiera un joven muerto,
un infante difunto sin
pavana,
y yo lo sé,
y no desfallecemos entre sexos cerrados como
libros
cerrados,
pero desfallecemos,
yo me desmayo,
tú te desvaneces,
él siente un
ligero mareo sin llegar a la náusea
escrita o no escrita.
Ay,
bostezamos ante tazas de azul de metileno,
aspiramos con aire distante el
amoníaco,
nos hastiamos frente al alto sonido del vitriolo,
nos
coronamos de veronal,
pues no encontramos hoja más aguda.
Mi hermano busca el cetro de mil alas de Heliogábalo,
aquellos niños
prefieren la tiara papel,
y estos pequeños cíclopes enfermos del pulmón
que bajan de autobuses o de la marihuana,
y son hermosos como
hermafroditas,
se coronan con cipreses de silos color vino:
no han
encontrado un árbol más agudo.
Pero qué más da, el vaivén de sus cuerpos
es vano y
terrible,
y en absoluto excesiva la droga seria que se teje en la
sangre,
las inyecciones de grave savia,
el hierro y el mercurio en las
arterias haciendo de
armadura y filtro,
el casco negro y la zarza negra de ningún caballero
andante.
Como en mi medieval historia,
cuando ardían las piedras colegiales
para las brechas en la frente
y el cuerpo me dotaba de opio recién
nacido,
la hora propia nos confunde,
nos hace himnos o hijos del
antiguo caballo mitológico
y de una niña triste con la vena extendida,
de una aguja levantada por nieve increíble,
por amarillo de palomas
persas:
hablemos de los caballos padres,
hagamos alusión a los cascos secretos
que nos darán la paz
y a las bridas ningunas,
a las futuras crines
delicadamente angustiadas,
hablemos de los caballos padres que nos
traerán la
muerte y de la luna
de anfetamina,
hablemos de la vena madre que nos traerá la dicha del fin,
hablemos de la virgen bebida extrema,
no hablemos sino del litoral y las vertientes de la locura
que posee
a los hombres en los parques y ordena,
sino del puñalito que coronará la arteria coronaria como
diadema suma
con la hoja infantil del metal más raro y más agudo del
mundo.
"De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall"1980
Hombres de los océanos
A Miguel Lodeiro
Navego
sobre trigo celeste
entre hierbas
azules por los campos marinos.
Aquí son gaviotas las tórtolas
y el
mirlo, cormorán.
Los que labran estos húmedos surcos
de color verde o
índigo
recogen plata
si siembran
sueños
o deseos
de volver al
hogar.
Lo que tuve y lo que no tuve y acaso aquello que mi mano solitariamente
asilaba..
Lo que tuve y lo que no tuve y acaso aquello que mi mano
solitariamente asilaba,
todo lo que ahora escucho maldecir y llamear.
Del mismo modo que escucho tu nombre golpeando fragua
mítica,
sonando en metal de saga,
en herrería blanca que aún me quema
"Báculo de
Babel" 1982
Los labios impacientes de la noche...
Los labios impacientes de
la noche te sanan mientras abren
el olor de la piedra
te conducen si acosan el alma de la piedra
si el
tierno corazón mineral beben
es tu hora es la noche
así, dirás que te han robado como un vino novicio
y te harás
piedra aguda como un líquido agudo
limpia como opio de oro
y será s
tregua tuya
y alianza
así, dirás que la que es contigo y lleva un aire desigual a
balanza entre estrellas
la idéntica más favorable
tu obra nocturna
rara
es la que muestra sonrisa y griterío
palabras como estrellas
y
escucha un piano terso como una estrella, estrellas.
"El sueño oscuro" 1994
Mantua
Qué bandada de horas hacia nunca más aprovecha el viento
a favor,
qué brusco aleteo cuando todas las aves han callado,
cuando
de las acacias risas secas escapan huyendo hacia el
final
o ese hombre entre las estatuas entristecidas y las fuentes que
vigilan su honra
mientras el agua desenreda su elocuencia
y la luna
quebrada juzga tu quehacer.
Cuando callaron los vencejos
un ladrón
volvió al cruce de calles dirigiendo a la luna
inéditas súplicas,
llamándola hoja de olivo y sal de la noche,
extrañas invocaciones que ignora el poeta,
entre piedras, sobre el
pavimento, caído
al costado del hotel Wellington
donde declina su
porvenir asombrado por la luna
bajo un pálido claro de letra. Esta era la
escena.
Y vio cómo la flota de las horas naufragaba en la noche,
en el
agua oscura, entre las estrellas,
con todas las velas sueltas se hundía
entre las sábanas,
negaba hasta tu lecho.
"Capitán Elphistone"
1988
Marina
Te he visto, océano
te he galopado
a lomos de un violín
de madera pulida
de un potro alabeado
del color del cerezo
y eras, océano
un prado
de hierba azul
en movimiento.
Como si fueras
el propio olvido
te he visitado
océano
emperador de las aguas
espejo profundo del cielo
y he visto en tus eternas barbas de espuma
cereales azules y flores del silencio.
"El sueño oscuro" 1994
Marina del color del amor
Eres la estrofa azul, el poema verde
que mi amor me recita con su sonrisa
roja
que me canta mi amor
con alma gigantesca y dedos negros.
Eres el verso azul inacabable
hecho de estrellas y de cielo líquido
sembrado de naranjas y de lunas
donde ata mi amor sus pensamientos.
"El sueño oscuro" 1994
Marina del libro
Inquiero los porqués, los hasta cuándo
los cómo y dónde
y esa pregunta
muda que me ahoga
y vive en el silencio.
Y entonces tú contestas
majestuoso
enorme gamo verde
país de
agua
donde los soñadores se dan cita.
Me hablas
grande mar
telón del cielo
y tus olas responden
como páginas
de un libro cuyo autor lo sabe todo
como páginas, mar
y como pétalos
de una rosa que nunca se
deshoja.
"El sueño oscuro" 1994
Muerte pájaro príncipe, un pájaro es un Angel inmaduro..
Muerte pájaro príncipe, un pájaro es un Angel inmaduro.
Y así, hablaré de
tus manos que se alejan y de las manos
de lo hermosísimo ardiendo,
pequeño dios con nariz de ciervo, hermano mío, héroes
de alma recortada,
niñas de oro hipodérmico que nunca creen morir,
qué aguda la pupila y el
filo de los dedos encendiendo la
muerte mientras un Angel sobrevuela y
pasa de largo
con el pico de plata y de ginebra,
labios del mediodía
resuelto en ave sobre tus manos que
se alejan y mis manos
y las manos
del pequeño ciervo de aire griego salvaje,
hermano mío,
y las manos
sin venas de los héroes, de las madonas
amnésicas.
Mis alas de dolor
robadas por tus manos, amor mío,
corazón mío pintado de blanco,
mis
alas de dolor con botellas agónicas y líquidos que
disuelven la vida,
y los labios que te aman en mí en la convulso,
y la música en trompas
delgadísimas, trompetas peraltadas.
peraltadas, columnas niñas, qué
sobreagudo el do,
la mirada más alta y la más alta queja,
muerte
pájaro príncipe volando,
un pájaro es un Angel inmaduro.
"De una niña de
provincias que se vino a vivir en un Chagall"1980
O mar profundo
Vi un sembrado celeste
hecho de cristal vivo
parecía una pradera de zafiros
de tréboles azules y violetas .
Debajo de su tierra transparente
latía un resplandor
de prodigiosos peces
de delfines
que ríen
sobre el vano de la ola
un silencio de flores
que en lo secreto bailan.
De "La tierra
transparente" 2001
Oceánidos
De los bosques salados
llegan ciervos
que son delfines
brincando en su belleza
como arcos celestes .
Parecen hechos de hojas de olivo
tras una lluvia de luz de luna .
Como potros
como campanas
saltan
brillan
salpican
sueños.
Oceánodos II
Ay ballestas de plata
sobre los matorrales
de la espuma
que lanzáis
como flechas
vuestro cuerpo en el salto.
Ay sabios adivinos
voladores
delicados
délficos
delfines.
Tórtolas de las aguas.
Sobre los blancos matorrales
también
vosotros
morís de amor.
Ofrenda
Decidme, agua, fuego furioso, nuvia del infierno,
sobre la grande mar
redoblan los tambores
del enemigo viento y retumban como campanas
los
lingotes de cobre en la sentina.
Decidme, lastre o mercancía, fardos de
especias, negros
fueron sacrificados al gran ladrón, fueron por la borda,
sombras raptadas, ropas, animales
y una mujer.
"Capitán Elphistone" 1988
Para Olga
Niña
de greyes delicadamente doradas,
niña obsesión de la cigüeña virgen
con mechones de plumas de damasco
que salpicaban muerte,
de la cigüeña
loca con alones
de estricnina dorada
que viajaba dejándote un corpóreo
perfume,
un pulcro olor a lilas, ya dorados y rudos sueños.
Niña que
obedeció al autillo apóstol
y a la mirada turbia de los ojos reales,
con pueriles dibujos de Selene y demás.
Niña de inexistente concierto,
niña de crueles sonatinas y malévolos libros de Tom Wolfe,
o de encajes
de brujas para vendar las llagas de los corzos
heridos,
de ciervos vulnerados asomados en los oteros místicos,
en los
sitios así.
Niña pluscuamperfecta, niña que nunca fuimos,
dilo ahora,
dilo ahora tú, ahora que es tan tarde,
pronuncia el torvo adagio,
pronúnciame la lágrima,
la silueta morada de la yegua,
la del potro
que se tendió a tus pies despertando la espuma.
Declama abandonada las
palabras de antaño,
sombra de Juan Ramón:
Soledad, te soy fiel.
Declama desdeñosa las palabras de antaño,
pero no aquella estrofa cortesana,
no hables de reinas blancas como un
lirio,
nieves y Juana ardiendo,
y la melancolía entretejida
del
querido Villon,
sino los verbos claros donde poder beber el líquido más
triste,
jarros de mar y alivio, ahora que ya es tarde,
alza párvula
voz y eco albacea y canta:
Dile a la vida que la recuerdo,
que la recuerdo.
Definitivamente se extravía en un bosque naciente esta muerte
pequeña,
el brote del cometa detenido,
esto que nadie salva,
joven
volcán de huesos y ráfaga novicia
hecha de pájaro y de párpado y de ola
pensante
que ningún libro estela,
ningún libro estofado de oro solar
de Italia,
ningún libro de lava
viene a sellar por mí.
Y así la muerte tantas veces escrita
se me vuelve radiante,
y
puedo hablar
del deseo y del lacre rubio y ciego en los faros,
del
cadáver quimera de la tripulación.
Y así la muerte
se convierte en historia
de aquella niña muda que
se ahorcó
con las cuerdas boreales del arpa
porque tenía en la lengua
un veneno nupcial.
Definitivamente me extravío acunando camadas de raros
epitafios,
niña de grey dorada,
diré a la vida que la recuerdas,
diré a la muerte que la recuerdas,
que recuerdas sus líneas conjurando tu
sombra,
que recuerdas sus hábitos y su carácter solo,
su laurel ácido,
su profunda zarza, su descarado error y sus
hordas dolidas,
mientras gatos efesios van llorando a mis pies,
mientras gatas perdidas plateadas
van cuajando su alcurnia en ciprés
genealógico y en álamo,
diré a la vida que te recuerde,
que me
recuerde,
ahora,
cuando me alzo con cuerdas capilares y bucles
hasta el desastre de mi cabeza,
hasta el desastre de mis veinte años,
hasta el desastre, luz quebrantahuesos.
"De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall"1980
Qué señor de las noches, qué guerreros, qué ausentes..
Qué señor de las noches, qué guerreros, qué ausentes,
qué silencio
crecido en un secreto como las ramas y
las catedrales
cuando la música
de marzo tiene la verdad a sus pies.
Qué estaciones donde nada hay y
ningún mensajero recuerda
aquella música lejana, aquellos ojos que
brillan en la
oscuridad
como dos animales vivos.
Sobre la niebla,
entonces, propagaba su pensamiento
y relaciones y analogías relucían
semejantes a peces,
recuerdos refulgiendo sobre el lomo del mar, huraños
pasillos de la memoria, entonces -los últimos
sentimientos, negros como
la sombra en la bodega,
se saben todavía mal interpretados -qué
astrolabio
y qué brújula, qué viento del noroeste
para el sombrío
capitán Elphistone, para su mirada
cuando saluda a las constelaciones, el
Boyero y las
Cabrillas
contra el incendio de las tempestades
o bien
qué mueca definitivamente fría como un hueso.
Sangro de veras sangro luz..
Sangro de veras sangro luz que se escapa y es en mí donde las
cabalgaduras se reúnen para arrancar con orlados cascos ancas
de piedra
atesorada la asesina vegetación del tomillo y las llamas
de mayo. También arrastro mi sueño como un vestido manchado
sucio y
celeste originado por el Angel que divulga la sangre la sed
arrastro mi sueño emerjo bajo un mediodía inmoderado arrastrando
y
dejando ángulos letras que penden de los cielos de la sangre la sed
"Báculo de
Babel" 1982
Sombra y rito de amor...
Sombra y rito de amor:
di tú Angel visible
cuya existencia se fragua en la insumisión
a la palabra y a su asilo
di tú Angel adelgazado por el silencio,
esbeltísimo en lo callado,
con el costado intacto antiguo en guerras
di tú la palabra que leo en el minuto que dura mi corazón.
"Báculo de Babel" 1982
Suspiro germánico
Limpio y claro como una gota de agua
como una lágrima
tu amor
como una gota de agua transparente
como una lágrima
es transparente
limpio y claro
como una lágrima
tu amor
y como un beso.
"La tierra transparente" 2001
Te veo en una profundidad quieta y clara..
Te veo en una profundidad quieta y clara y tus ojos amantes
me acompañan
de cerca. Bien puedes romper todas mis
remilgadas opiniones llenas de chismes, enredos y vicios:
entre tú y
yo no hay ninguno.
"El sueño oscuro" 1994
Tú eras columna de Babilonia...
Tú eras columna de
Babilonia o casi,
capítulo del beso de Babel cuando eras mano
labios
dedos torres
historia alta de ti,
el libro de la voz deshojándose con
paso de
danza,
y la colonia que se despierta y escribe estrofas
verdes,
y el viento escabel para tus pies
en la luna bermeja del salón.
O cuando fuiste dioses, dioses para la
adolescencia que se vende,
o antes, sí, antes de esperar casas
del
lenguaje arquitecto,
templos para mi soledad y rastro lejano de ti,
mirando el ligero Mediterráneo,
aguardando una iluminación del nervioso
mar,
un haz de días,
una camada lírica.
"De una niña de provincias que se vino a
vivir en un Chagall"1980
Uno
De este modo se forma agreste y larga como agua sin riqueza,
como un
animal que no aguarda,
el vuelo, la grandeza, los belfos con fiebre, las
alas malheridas,
como un animal impensado, el perfil vuelto hacia los
vientos y
los peligros.
Con escrituras terrestres, huellas de ancas y cascos,
egagrópilas
y excrementos,
con escrituras del instinto levantando la luz o bien
golpeándola,
con escrituras del instinto y perfume mortal.
Animal de la perfección, tu
último rostro me niega,
tu caligrafía amarga en el hondo lugar de mayo,
tu salvación de espada que se desploma, de sangre pálida,
tu absoluto sin
Angeles ni mares libres.
"Libro de las bestias.
Primer fisiólogo" 1984
Ursa Maior
Cierra tus puertas, muerte de los sueños,
fueras el hombre que en
turbión de centeno
y hierba seca sobre el mar amarillo
cae cuando se
desbocan los caballos
y despierta la cólera del padre.
Aquí y allá
caía sobre el mar
sin perder su sonrisa torcida,
anunciaba sus
derechos escudo en alto,
y en la sombra que legisla la usura y los
muertos
encendió para ti su elocuencia.
Sal de los malecones, señor de
los sueños,
muestra tu condición, levanta estatuas
con los barcos
perdidos en el dorso.
Vuelve a nosotros ese tu rostro
coronado de
algas y espinas.
"Capitán Elphistone" 1988
Vendrá sin las estrellas lácteas...
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
C. Pavese
Vendrá sin las estrellas
lácteas
y sin tiranosaurios de luz,
maroma umbilical para niños
marítimos
que se ahorcaron con algas y cabellos oceánicos
huyendo en
hipocampos de sueño de aquel parto, en la
columna vertical mayor,
entre jarcias y vértebras.
Pues somos una saga.
Oleaje escarlata en delito, y cimas de cianuro,
y golpes de cerezo.
Pues somos, en mi cuerpo, una saga con luna
abdicante,
que recuerda colegios, mapas del mundo en otoño,
complicadísimas hidrólisis,
pero nunca marfil y mediodía.
Colegio: niña que bebía los pomelos
directamente en labios de la
noche,
que juraba acostarse con el miedo en la cama de nadie,
que
juraba que el miedo
la había violado hasta doscientos hijos.
Amor, la niña rusa
que comulgaba reno asado
Iy bebía liquen.
Amor, la niña rusa que leía a Tom Wolfe.
"De una niña de
provincias que se vino a vivir en un Chagall"1980
Ya no es idioma degollado desavenencia de sinfonías música..
Ya no es idioma degollado desavenencia de sinfonías música
del
prodigio de un dios captado. Ya no es.
Ahora todo te vence te olvida con
unción.
Por ti el vino ulcerado yace por ti yace muy frío el vino de la
infancia
y su pasión despierta, sombra en sus juicios en su instinto
que se
desmaya sus perfumes. Y mientras vas tomando la excéntrica forma de mi
vigilia
lloro sobre una generación que es la mía y no existe. Sobre una generación
que no existe y la canto.
"Báculo de Babel" 1982
Yo sola oscura por azoteas..
Yo sola oscura por azoteas con alas amontonadas por la quietud y por la
muerte agrandadas y por cantos diciéndote ay condúceme con mi corazón
desconocido a la puerta de las tiendas todas donde venden altísimas
gravitaciones Angeles infinitamente confusos que acuden en compases de
trenes
y se albergan en grises estuarios ay condúceme ahora cuando mi fortaleza
martiriza
derramándose cuando excesivamente levanta armas de nada y se precipita sobre
nada
como una certeza y una antífona de la eliminación.
"Báculo de
Babel" 1982
Yo te di huesos de palomas rojas..
Los muertos odian el número dos.
F. García Lorca
Yo te di huesos de palomas
rojas
de palomas que alientan dentro de los rasguños
desdeñoso licor
de herida
pequeño peldaño de muerte
Atrapé las palomas que habitaban en la sangre alterada
de los niños perversos
robé vuelos morados
vuelos de adelfa y alarido
vuelos de arteria y arañazo
espejos
fiestas
del jacintos del sur
Yo te di huesos de palomas muy pequeñas
astrolabios de tierno
esqueleto
guías luciérnagas y otras luces nerviosas
para que oyeras
cómo el fósforo declama los viejos versos
del número par
para anclarte a mi noche
para anclarte a mi noche con
la cal delicada
Yo te di huesos
anclas pequeñitas
para que te encallaras en la sal
de las puertas
y dije las palabras que así existen
filtros de Melibea
brujas líquidas
o la voz fuerte de Rilke el poeta:
retenle
sí, retenle.
"De una niña de
provincias que se vino a vivir en un Chagall"1980