"...No me oyes más
leve que las hojas
Porque me he librado de todas las ramas..."

"Le rèpose de
Nadege"
Francine Van Hove
Reseña biografica
Poeta y
ensayista peruano nacido en Lima en 1911.
Realizó estudios básicos en el
Colegio Alemán de Lima y posteriormente ingresó a la Facultad de Letras de
la
Universidad de San Marcos donde obtuvo la Licenciatura en 1932.
Es uno de
los más importantes poetas surrealistas de su país. Participó y contribuyó
al enriquecimiento
de la cultura peruana, dirigiendo las revistas Las Moradas, la
Revista Peruana de Cultura y Amaru.
Trabajó además como traductor para las Naciones Unidas y ocupó el cargo de
Agregado Cultural de la Embajada
Peruana en Roma.
En 1977 obtuvo el Premio Nacional de Literatura, en 1991
recibió un Homenaje de la Universidad de Salamanca,
en 1995 Las Palmas Magisteriales, la Orden del Sol y el
grado de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional.
Entre
sus libros publicados figuran: «Las ínsulas extrañas» en 1933, «Abolición de
la muerte» en 1935,
«Arriba bajo el cielo» en 1982, «Amago de poemas de lampo de nada» en 1984,
«Ha vuelto la diosa ambarina»
en 1988, y «La poesia, los poemas, los poetas» en 1995.
Falleció en el
año 2001. ©
Amor eterno
Andando el tiempo...
Cuál es la risa
Del fuego viene y en él
acaba toda música
El mar en la ciudad
El sueño
He dejado descansar tristemente mi cabeza...
La mañana alza el río
Mundo mágico
No es válida esta sombra...
Poema
Ritual de arena
Salido de madre
Se mece suavemente el viento...
Un hombre se inclina...
Una representación hermosa
del amor...
Viniste a posarte sobre una hoja de mi
cuerpo...
Amor eterno
Da miedo, a veces, encontrarse con que el camino cae a pico y que hay
que bajar agarrándose con las uñas de las rocas.
En esta circunstancia, no se puede sino aconsejar que a cien metros del
suelo se suelten las manos.
La caída es deliciosa: el cuerpo se ha
hecho permeable; lo atraviesan flores, hojas aromáticas; riachuelos,
algas,
espuma del mar, hilos de lluvia, cabellos de mujer, copos de nieve.
Estos, al fin, se solidifican a su alrededor, para luego
estallar tal una granada arrojada con violencia al rostro de la mujer
amada, que aparece sonriente tras las trayectorias
vertiginosas de los granos rojos.
Andando el tiempo...
Andando el tiempo
Los pies crecen y maduran
Andando el tiempo
Los hombres se miran en los espejos
Y no se ven
Andando el tiempo
Zapatos de cabritilla
Corriendo el tiempo
Zapatos de atleta
Cojeando el tiempo
Con errar de cada instante y no regresar
Alzando el dedo
Señalando
Apresurado
Es el tiempo y no tiene tiempo
No tengo tiempo
Mostrar la libreta
Todo en orden
Por aquí a la aventura silencio
cerrado
Por allá a la descompuesta inmóvil móvil
Ya llega y tarda
Y se olvida
Por acá con boca falsa y palabras de otra hora
El
pañuelo nuevo y pronto
Para el adiós
Adiós y no ha llegado
Ésta
es la señal
El tiempo
Casi no es niño
Pero flor no es
Casi
Cuando está sobre un árbol
Se divisa el paisaje la estrella
Los
zapatos
Osamentas de pescado
Y el ojo llena el horizonte
El tiempo
Aunque cojee y se hiera y se lamente
Prohibido
No te hagas tan
silencio
La nube sabe de otro lugar
Son las escaleras que bajan
Porque nadie sube
Porque nadie muerde la nuca
Sino las flores
O
los pies llagados
Andando y sangre de tiempo
Gotas de lluvia el
torrente
La mano llega
Éste es su destino
Llegar el tiempo
Se devuelve y usted sabe más
Estaba junto al silencio
Estaba con
ojos pequeños
La mano a lo desierto
El pie a lo ignorado
Indudable
Los huesos prestados podían ser míos
Si un leve signo no
dijera
Y no decía
Alzada levantada
Me doy a tu más leve giro
Al amor de las pestañas
A lo no dicho
Vértigo
Te temía sin
noche y sin día
Aunque no regreses
Por la marcha de mis huesos a
otra noche
Por el silencio que se cae
O tu sexo
Cuál es la risa leve cubierta de espuma...
Cuál es la risa leve cubierta de espuma
Que anuncia el amor
Cuál
la túnica desvanecida que oculta
Los lentos puñales ciegos del amor
Cual el momento en el cual aparece indudable
Benévolo golpe de sangre
sobre la arboleda
Y los trozos de un cuerpo en estado de putrefacción
Aún se hacen visibles sobre la muralla de mármol.
Del fuego viene y en él acaba toda música...
Del fuego viene y en él acaba toda música
No hay diferencia entre
música en incendio.
Las columnas del sonido concluyen en llamas.
Borbotean en el fuego las músicas.
Un magma ardiente danza y se
arrebata.
Descuartícenme al fuego de la música-
En rescoldos de
música entiérrenme
La dulce y terrorífica música
retiempla aire y
ánimo.
El mar en la ciudad
¿Es éste el mar que se arrastra por los campos,
Que rodea los muros y las torres,
Que levanta manos como olas
Para avistar de lejos su presa o su diosa?
¿Es éste el mar que tímida, amorosamente
Se pierde por callejas y plazuchas,
Que invade jardines y lame pies
Y labios de estatuas rotas, caídas?
No se oye otro rumor que el borboteo
Del agua deslizándose por sótanos
Y alcantarillas, llevando levemente
En peso hojas, pétalos, insectos.
¿Qué busca el mar en la ciudad desierta,
Abandonada aun por gatos y perros,
Acalladas todas sus fuentes,
Mudos los tenues campanarios?
La ronda inagotable prosigue,
El mar enarca el lomo y repite
Su canción, emisario de la vida
Devorando todo lo muerto y putrefacto.
El mar, el tierno mar, el mar de los orígenes,
Recomienza el trabajo viejo:
Limpiar los estragos del mundo,
Cubrirlo todo con una rosa dura y viva.
El
sueño
Los
gérmenes poéticos del sueño resultaron ser, no como los pobres
profesores, los mezquinos críticos realistas trataron de hacernos creer,
un nuevo paraíso inalcanzable, un espejismo, sino los gérmenes nocivos y
actuante, los útiles reactivos para corroer la infame realidad. El sueño
no es un refugio sino un arma.
Los malos instintos de libertad danzan
su ronda diabólica. ¡Fuera la conformidad, la resignación, la medianía!.
En su esputo negro ahóguense
los bellacos, los explotadores, los que
aprovechan la miseria de los más, y la maldita clerigalla, y el
abominable espíritu religioso, y los fantasmas cristianos, y los mitos
del capital, y la familia burguesa , y la patria infamante.
La
libertad del hombre, es decir, el sueño acuñado en la realidad, la
poesia hablando por la boca de todos y realizándose, concreta y
palpable, en los actos de todos.
He dejado descansar tristemente mi
cabeza...
He
dejado descansar tristemente mi cabeza
En esta sombra que cae del
ruido de tus pasos
Vuelta a la otra margen
Grandiosa como la noche
para negarte
He dejado mis albas y los árboles arraigados en mi
garganta
He dejado hasta la estrella que corría entre mis huesos
He abandonado mi cuerpo
Como el naufragio abandona las barcas
O
como la memoria al bajar las mareas
Algunos extraños sobre las playas
He abandonado mi cuerpo
Como un guante para dejar la mano libre
Si
hay que estrechar la gozosa pulpa de una estrella
No me oyes más leve
que las hojas
Porque me he librado de todas las ramas
Y ni el aire
me encadena
Ni las aguas pueden contra mi sino
No me oyes venir
más fuerte que la noche
Y las puertas que no resisten a mi soplo
Y
las ciudades que callan para que nos aperciba
Y el bosque que sé abre
como una mañana
Que quiere estrechar el mundo entre sus brazos
Bella ave que has
de caer en el paraíso
Ya los telones han caído sobre tu huída
Ya
mis brazos han cerrado las murallas
Y las ramas inclinado para
impedirte el paso
Corza frágil teme la tierra
Teme el ruido de tus pasos sobre mi pecho
Ya los cercos están
enlazados
Ya tu frente ha de caer bajo el peso de mi ansia
Ya tus
ojos han de cerrarse sobre los míos
Y tu dulzura brotarte como cuernos nuevos
Y tu bondad extenderse
como la sombra que me rodea
Mi cabeza he dejado rodar
Mi corazón
he dejado caer
Ya nada me queda, pata estar más seguro de alcanzarte
Porque lleva prisa y tinieblas como la noche
La otra margen acaso no
he de alcanzar,
Ya que no tengo manos que se cojan
De lo que está acordado para el perecimiento
Ni pies que pesen
sobre tanto olvido
De huesos muertos y flores muertas
La otra
margen acaso no he de alcanzar
Si ya hemos leído la última hoja
Y
la música ha empezado a trenzar la luz en que has de caer
Y los ríos
te cierran el camino
Y las flores te llevan en mi voz
Rosa grande
ya es hora de detenerte
El estío suena como un deshielo por los
corazones
Y las alboradas tiemblan como los árboles al despertarse
Las salidas están guardadas
Rosa grande ¿no has de caer?
La mañana alza el río
La mañana alza el río la cabellera
después la niebla la noche
el
cielo los ojos
me miran los ojos del cielo
despertar sin vértebras
sin estructura
la piel está en su eternidad
se suaviza hasta
perderse en la memoria
existía no existía
por el camino de los
ojos por el camino del cielo
qué tierno el estío llora en su boca
llueve gozo beatitud
el mar acerca su amor
teme la rosa el pie la
piel
el mar aleja su amor
el mar
cuántas barcas
las olas dicen
amor
la niebla otra vez otra barca
los remos el amor no se mueve
sabe cerrar los ojos dormir el aire no los ojos
la ola alcanza los
ojos
duermen junto al río la cabellera
sin peligro de naufragio en los ojos
calma tardanza el cielo
o los ojos
fuego fuego fuego fuego
en el cielo cielo fuego cielo
cómo rueda el silencio
por sobre el cielo el fuego el amor el
silencio
qué suplicio baña la frente el silencio
detrás de la
ausencia mirabas sin fuego
es ausencia noche
pero los ojos el
fuego
caricia estás los ojos la boca
el fuego nace en los ojos
el
amor nace en los ojos el cielo el fuego
el fuego el amor el silencio
Mundo mágico
Tengo que darles una noticia negra y definitiva
Todos ustedes se
están muriendo
Los muertos la muerte de ojos blancos las muchachas de
ojos rojos
Volviéndose jóvenes las muchachas las madres todos mis
amorcitos
Yo escribía
Dije amorcitos
Digo que escribía una carta
Una carta una carta
infame
Pero dije amorcitos
Estoy escribiendo una carta
Otra
será escrita mañana
Mañana estarán ustedes muertos
La carta
intacta la carta infame también está muerta
Escribo siempre y no
olvidaré tus ojos rojos
Es todo lo que puedo prometer
Tus ojos
inmóviles tus ojos rojos
Es todo lo que puedo prometer
Cuando fui
a verte tenía un lápiz y escribí sobre tu puerta
Esta es la casa de
las mujeres que se están muriendo
Las mujeres de ojos inmóviles las
muchachas de ojos rojos
Mi lápiz era enano y escribía lo que yo
quería
Mi lápiz enano mi querido lápiz de ojos blancos
Pero una
vez lo llamé el peor lápiz que nunca tuve
No oyó lo que dije no se
enteró
Sólo tenía ojos blancos
Luego besé sus ojos blancos y él se
convirtió en ella
Y la desposé por sus ojos blancos y tuvimos muchos
hijos
Mis hijos o sus hijos
Cada uno tiene un periódico para leer
Los periódicos de la muerte que están muertos
Sólo que ellos no saben
leer
No tienen ojos ni rojos ni inmóviles ni blancos
Siempre estoy
escribiendo y digo que todos ustedes se están muriendo
Pero ella es
el desasosiego y no tiene ojos rojos
Ojos rojos ojos inmóviles
Bah
no la quiero
No es válida esta sombra...
No es válida esta sombra
despertad pequeños ríos:
cuando yo os
llevaba en los brazos
y mirábais con ojos más puros
me he dado
contra mi cuerpo
qué dura sombra
mi garra no te alcanza
en esta ausencia quien me ha mordido
llevo un sigl0 bajo la sombra
la noche crece y nadie creía que
creciera tanto
nadie oye estos golpes pregunto fuera
tan hondo
como la mina tan hondo como mi cuerpo
resuena tan fuerte el silencio
tan tristes estas lágrimas que no han de cruzarse nunca
me levantaba
o es que caía más sombra
quien creyera que tanta noche encerraran tus
ojos
me ha ahogado esa hondura negrura
recuerdo un hombre que daba
sus pasos
miraba y había cosas
pero
cosas o eran cosas o eran
no recuerdo
un hombre miraba
si pudiera partir en dos este sueño
una parte para el dolor
otra para encontrar
aunque fuera una
imagen difuminada borrada
de hombre que supiera algo más que dar unos
pasos
que mirar algo que se aleja tanto de ser un árbol
como un
pensamiento que regresa de ser un pensamiento
se despega una nada
tras otra
crece una nada sobre nada
y había ríos que se iban en
vueltas y derechas
y había árboles con algo más que ramas y algunas
hojas
el sol no hacía en vano su camino
y tantas risas me dijeron
que la luz también nace de sonidos
entrechocados
pero como has
vomitado ese mundo
y ahora si vas a la deriva o si no derivas
nada alcanzas y una sombra llama a otra
uno masca nada suena .
masca sombra con sombra da golpes
me habré perdido en mi cuerpo
acaso las tinieblas hablan de puntillas
y tú vas en su seno
toda
la noche eran unos puntos inmensos
o eran ojos, o eran noches sin
estrellas que me subían
apagaban las madrugadas
me deslumbra esta
noche
la muerte que mira con los ojos de los vivos
los muertos que
hablan con los loros de los vivos
cuidado no despierten no duerman
cuidado
Poema
Tal
vez nada
pueda compararse
a hacer el amor
en un lecho
de
salsa de tomate,
si no es hacerlo en uno
de trozos menudos
de
carne de res
recién sacrificada.
Ritual de arena
¿Cómo suenan los címbalos
los crótalos de huesos
el cuero humano
del tamboril?
el concierto bulle y remueve
capas densas de corteza
terrestre
desgaja estrellas fugitivas
mientras cielos
arremolinados
se desgarran entre sí
al compás de soles
descuartizados
en la danza renovadora de caos
Caos absorbente luz
y tiniebla.
Salido de madre
¿Es cierto que ya no sabes
Adónde vas ni qué quieres?
Te zampas
moscas racimos
Culebras de piel de rosa
Rimeros de miel silvestre.
Hierve el agua en tu garganta
Cascas lo que encuentras
Y nada te
repleta.
Requintas apedreas desgarras
Has perdido compostura y
camino.
Río -me dueles en los ojos y en el vientre.
¿Qué te haría
la madre
Que así deliras y destruyes
Mi pueblo mi casa
Te
llevas el borrico pardo
La palmera sin sombra
El cementerio
completo?
¿Eres río sin madre
O mar recién parido
Estirándote
lo más que dé
Tu hambre y tu codicia?
Río vuelve a ser río
No te quiero tan grande.
Se mece suavemente al viento...
Se mece suavemente al viento
La mujer que ha brotado blanca y
desnuda
En la copa del ciprés
Con una pequeña corona de oro sobre
la cabeza
Y encima de la corona un ojo de piedra verde
Que mira
fijamente.
Un hombre se inclina sobre el cuerpo desnudo de una mujer...Un hombre
se inclina sobre el cuerpo desnudo de una mujer
Y lentamente extiende
con la lengua sobre él
Un líquido rosado
El cuerpo queda todo
húmedo brillante y encendido
Luego con los dientes hace aquí y allá
El signo el amor
Pequeños puntos blancos que adornan la piel oscura
La mujer cierra los ojos dilata las narices
A veces a pesar suyo un
suspiro entreabre sus labios.
Una representación hermosa del amor...
Una representación hermosa del amor
Debería volver siempre sobre
sí misma
Una y otra vez y otra vez
Y así indefinidamente
Deberían repetirse exactamente
Los mismos gestos
Los mismos
movimientos
El mismo ruido de besos
Las mismas ondulaciones
De
modo que la reproducción cinematográfica
Sumamente acelerada
De
todos estos coitos sucesivos
En pequeños rectángulos situados
Encima de las mesas y sobre las paredes
Pudiera servir de instrumento
regulador
De la marcha del tiempo
Y ser denominado
Reloj de
amor.
Viniste a posarte sobre una hoja de mi cuerpo...
Viniste a posarte sobre una hoja de mi cuerpo
Gota dulce y pesada
como el sol sobre nuestras vidas
Trajiste olor de madera y ternura de
tallo inclinándose
Y alta velamen de mar recogiéndose en tu mirada
Trajiste paso leve de alba al irse
Y escandido incienso de arboledas tremoladas en tus manos
Bajaste de brisa en brisa a cien de los días
Y al fin eras el quedado manantial rondando las flores
O las
playas encaminándose a una querella sin motivo
Por decir si tu mano
estuvo armoniosa en el tiempo
O si tu corazón era fruta de árbol o de
ternura
O el estruendo callado del surtidor
O la voz baja de la
dicha negándose o afirmándose
En cada diástole o sístole de
permanencia y negación
Viniste a posarte sobre mi copa
Roja
estrella y gorgorito completo
Viniste a posarte como la noche llama a
sus creaturas
O como el brazo termina su círculo y abarca el horario
completo
O como la tempestad retira los velos de su frente
Para
mirar el mundo y no equivocar sus remos
Al levantar los muros y
cerrar las cuevas
Has venido y no se me alcanza qué justeza equivocas
Para estarse sin levedad de huída y gravitación de planeta
Orlado de
madreselvas en la astrología infantil
Para estarte como la rosa
hundida en los mares
O el barco anclado en nuestra conciencia
Para
estarte sin dar el alto a los minutos subiendo las jarcias
Y
cayéndose siempre antes de tocar el timbre que llama a la muerte
Para
estarte sitiada entre son de arpa y río de escaramuza
Entre serpiente
de aura y romero de edades
Entre lengua de solsticio y labios de
tartada morosidad acariciando
Has venido como la muerte ha de llegar
a nuestros labios
Con la gozosa transparencia de los días sin fanal
De los conciertos de hojas de otoño y aves de verano
Con el contento
de decir he llegado
Que se ve en la primavera al poner sus primeras
manos sobre las cosas
Y anudar la cabellera de las ciudades
Y dar
vía libre a las aguas y canto libre a las bocas
De la muchacha al
levantarse y del campo al recogerse
Has venido pesada como rocío
sobre las flores del jarrón
Has venido para borrar tu venida
Estandarte de siglos clavado en nuestro pecho
Has venido nariz de
mármol
Has venido ojos de diamante
Has venido labios de oro